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“Aquí está la luz que nos dieron”: Encuentro Nacional e Internacional de mujeres que luchan (CDMX)

Colectivo Grieta

En marzo de 2018, las compañeras zapatistas regalaron una pequeña luz para seguir encendiendo la lucha a las asistentes al Primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan en territorio zapatista. En febrero de 2019, las mujeres zapatistas dieron la noticia de la cancelación del segundo encuentro de mujeres en territorio zapatista como respuesta al ambiente de creciente hostilidad por parte del nuevo gobierno en contra del EZLN y el CNI. Esa carta concluía con la provocativa pregunta: “¿Dónde está pues tu lucecita que te dimos?”.
La organización de un conjunto de encuentros de mujeres durante estos días de marzo ha sido la respuesta que varias mujeres han tratado de dar a esa pregunta.

Foto: Colectivo Grieta.

Los días 16 y 17 de marzo de 2019 asistieron alrededor de 1,300 mujeres al Deportivo del Sindicato Mexicano de Electricistas para celebrar Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres que luchan en coordinación con otros encuentros de mujeres en diferentes lugares de la república. El encuentro surgió de la iniciativa de colectivas y organizaciones que sintieron la necesidad de responder de un manera creativa y contundente a la carta de las zapatistas.

Foto: Colectivo Grieta.

Foto: Colectivo Grieta.

En menos de un mes, alrededor de 40 mujeres de diferentes espacios y organizaciones de la Ciudad de México lograron coordinarse tomando como ejemplo la organización del primer encuentro del año pasado ideado por las zapatistas. Así se generaron comisiones de espacio, logística, finanzas, difusión, seguridad, registro, programación y vinculación. A decir de la coordinación del encuentro en el deportivo del SME, el reunirse y ponerse de acuerdo fue relativamente rápido ya que todas tenían la voluntad de responder y generar el espacio.

Uno de los mayores retos por el nivel de convocatoria que tuvo el encuentro del año pasado era saber si se iba a tener la capacidad organizativa para atender a todas las asistentes. Había que generar espacios para comer, dormir, discutir, enseñar, aprender, bailar. “Lo más difícil fue atender a la cantidad de tareas”, comentaron las integrantes de la coordinación mientras seguían sirviendo comida de las grandes ollas que se prepararon para alimentar a las asistentes al evento. Sin embargo, comentaban con satisfacción que les daba gusto haber podido generar el espacio para que mujeres de muchos diferentes lugares de la ciudad y del país se encontraran para compartir sus experiencias de lucha en lo cotidiano.
Un ejemplo son las mujeres de las Brigadas humanitarias de Paz Marabunta, que participaron en el cuidado de la seguridad durante el evento. “A nosotras nos invitaron para apoyar en la seguridad, aunque de por sí íbamos a venir independientemente de que nos convocaran a un trabajo, así como lo hicimos el año pasado en Chiapas”.

Foto: Colectivo Grieta.

Así se generaron eventos que iban desde talleres artísticos, productivos, de defensa personal, hasta música, bordado, medicina natural, danza, performance, pintura, capoeira, salud sexual, sténcil, además de diversos espacios para compartir los dolores y la rabia, y frente a ellas las experiencias de lucha y resistencia.
También hubo espacio para mostrar el trabajo que cada una hace en sus propios lugares, como las compañeras de la “Casa Comunitaria” de la Alcaldía Venustiano Carranza, organización que trabaja cotidianamente en su barrio sobre los ejes de educación, salud, producción y organización. Ellas y ellos son adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y, en el encuentro, pudieron compartir su experiencia de lucha, pues dicen, “luchar es nuestro deber, y tenemos que hacerlo a la par de ellas (las zapatistas)[…] Nosotras estamos en contra del despojo que nos está haciendo el Estado, que nos dice ‘nada es tuyo, nada te pertenece’. Nosotras pensamos que si ellos nos están chingado, entonces no podemos quedarnos sin hacer nada.”

Hubo diversidad en las actividades y, más que eventos masivos, el enfoque se basó en el diálogo y la construcción en lo pequeño.
No sólo se conversaba en los espacios destinados a los foros y talleres; en cada lugar mientras se comía, se instalaba un puesto, se esperaba el inicio de una plática, o en algún momento de descanso, las asistentes al encuentro aprovechaban para reconocerse entre sí. “Si pones atención verás que todas hablan de algo que tiene que ver con nosotras, conversaciones sobre cuerpos, raza, clase, teología de la liberación, hasta cosas muy cotidianas como hablar de nuestras mamás o nuestras hermanas”.

Foto: Colectivo Grieta

En este contexto, las integrantes de ARRE (Amorosa y Rebelde Red de Editoriales) veían que el espacio permitía encontrarnos y potenciar el proceso que iniciaron las zapatistas, pues “el encuentro fue una respuesta a la carta, preocupante, que enviaron las compañeras del EZLN. Es un intento de continuar lo que ellas iniciaron, aunque al final no sabemos qué tanto estamos respondiendo a la necesidad, a la urgencia que están viviendo las compañeras allá”.

Foto: FB Morras Chambeando.

Foto: FB Morras Chambeando.

“Estamos contentas porque hubo convocatoria, hubo diversidad de talleres y creemos que fue un buen ensayo” comentaron las mujeres a cargo de la coordinación del evento. Para ellas uno de los momentos más emocionantes del encuentro fue descubrir que otros grupos alrededor de México habían estado construyendo encuentros de manera paralela a ellas, cada espacio tratando de organizar respuestas a la carta de las zapatistas. Así se logró coordinar una suerte de gran jornada de encuentros de mujeres alrededor del país. Durante la noche del sábado 16 se dio lectura a una carta escrita en conjunto por las organizadoras de otros encuentros en distintos estados “Queríamos dejar en claro que seguíamos con la lucecita que nos habían dado”. Su idea, según explican, es hacer llegar esa carta a las compañeras y editar en conjunto un video que junte el material recopilado en los distintos encuentros.

Entre los eventos más concurridos estuvo el conversatorio sobre la defensa del territorio con las concejalas Bettina Cruz y Marichuy Patricio Martínez. En el conversatorio explicaron el significado del concepto de territorio para los pueblos originarios. Marichuy explicó que territorio es algo muy complejo para los pueblos indios, porque se refiere al conjunto de lo que está por debajo, sobre y por encima del territorio como un mismo elemento. Enfatizó que lo que han venido trabajando desde el CIG es la lucha conjunta “hombres y mujeres, dándole lugar a la mujer… el compañero tiene que entender que la mujer también tiene que hacerlo y la tiene que respetar a su manera. No se le tiene que imponer. Es difícil de veras porque en los pueblos es diferente la vida y la lucha pero ahí va, en algunos lugares más fuerte en otros más débil pero ahí va caminando porque es fuerte lo que viene y es necesario agruparlas esas fuerzas”. “Tenemos que ponernos de acuerdo cómo reforzar nuestras luchas, cómo hacer fuerza entre todos para que no nos impongan esos proyectos de muerte “, “la lucha la vamos a ir construyendo entre todos, hombres y mujeres”.

Foto: Colectivo Grieta

Foto: Colectivo Grieta

Foto: Colectivo Grieta

Las voces de las mujeres de los pueblos originarios tuvieron un lugar importante dentro del encuentro en el que también se destacó la participación de un grupo de mujeres de los pueblos y barrios de Xochimilco quienes se han encontrado desde el trabajo con la Coordinación de Pueblos, Barrios Originarios y Colonias de Xochimilco y la Unión Comunitaria por el Pueblo de Tepepan a partir de la búsqueda de la construcción de la autonomía de los pueblos. Este grupo de mujeres platicó de algunas de las activiades que les han permitido recosntruir el tejido comunitario y establecer un espacio de apoyo entre mujeres, entre las que destacaba el círculo de bordado en el kiosko de uno de sus pueblos donde se han reunido a trabajar y platicar.

Foto: Colectivo Grieta.

Foto: Colectivo Grieta.

Según explicaron la generación de estos espacios de mujeres les ha permitido continuar con el trabajo en las asambleas de sus pueblos y barrios en las que inciden pero ya con una visión también consolidada a partir de la conversación con otras mujeres. Es decir que el esapcio de mujeres permite fortalecer la lucha y la voz de las mujeres que después se integra también al trabajo con los demás compañeros y luego con otros grupos y organizaciones. Así, ellas decían que han construido redes muy grandes que antes no se hubieran imaginado.

Al explicar que todo mundo ve a Xochimilco como el lugar de las trajineras, el lugar donde comprar flores, una de las mujeres afirmaba que “Xochimilco es una tierra de flores bien rebeldes” En su plática también denunciaron el violento proceso de imposición de la figura de los Coordinadores territoriales que se ha venido orquestando desde la Alcaldía de Xochimilco, la impugnación del proceso, y las mañas que IEDF ha usado para revertir los logros de algunas de las asambleas en las que, en efecto, lograron elegir a sus propias autoridades, y señalaban que el reconocimiento a su derecho a la autodeterminación es sólo un pasito en su lucha, pues saben que, en realidad, sólo la construcción de la autonomía es lo que puede dar solución a sus problemas. Aspiran a construir un mundo diferente para las generaciones que vienen, y estan conscientes de que será un proceso muy largo que “a lo mejor no vamos a alcanzar a ver, pero sí los que siguen detrás de nosotras”. También anunciaron la realización de la “Caminata por la dignidad de los pueblos” el 20 de marzo para proponer un diálogo abierto y público con la alcaldía quien se ha cerrado rotundamente al diálogo hasta este momento.

El evento concluyó con unas emotivas palabras que invitaron a las asistentes a no dejar que se extinga la luz encargada por las compañeras zapatistas.

Foto: Colectivo Grieta.