Jornadas “SAMIR SOMOS
TODAS Y TODOS”
COMBO POR LA VIDA: DICIEMBRE
DE RESISTENCIA Y REBELDÍA

Presa Los Pilares: una inauguración a modo (Sonora)

Pié de Página

Texto: Reyna Haydeé Ramírez

Fotos: Presidencia

ÁLAMOS, SONORA.- Sin respetar sitios arqueológicos ni consultar a indígenas afectados, y sin permitir el acceso a los gobernadores Guarijíos opositores, el presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró este miércoles la presa Los Pilares en Álamos, Sonora.

Una obra a modo tuvo una inauguración a modo, sin opositores.

Con el argumento de las restricciones sanitarias por la pandemia de covid-19, una reducida comitiva de gobernadores Guarijíos afines al proyecto estatal acompañó al presidente, a la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano y a la titular de Conagua, Blanca Jiménez, a cortar el listón inaugural de la presa que se construyó sobre tierras sagradas de Guarijíos y con 44 sitios arqueológicos, por los que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) colocó el martes sellos de suspensión de la obra.

Previo a la inauguración, sin embargo, el INAH anunció un nuevo acuerdo con el gobierno de Sonora y la Conagua para conservar los 44 sitios arquelógicos que se encuentran en la zona de embalse de la presa.

La tarde de este miércoles, el evento se adelantó una hora y fue breve. Ahí el presidente destacó el apoyo de los gobernadores Guarijíos presentes.

«Es una presa para proteger de inundaciones, es la presa que se construye en este río Mayo para controlar las aguas y que no haya inundaciones en el valle del Mayo (Navojoa, Etchojoa, Huatabampo).

«Sin la autorización de ustedes no hubiésemos podido concluir esta obra, ya se había invertido una cantidad importante de dinero, no podía quedar sin terminar… Faltaban 800 millones de pesos y eso fue lo que aportó la federación para que se terminara», expuso el presidente.

En la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que se hizo hasta 2019, con la nueva administración federal, en menos de dos meses y con datos viciados, en un proceso “fast track» y con la obra al 80 por ciento de construcción, la empresa constructora Canoras metió un escrito en el que indica que los gobernadores afines a la presa señalaron que no era necesaria la consulta. Mientras otro grupo inconforme, no invitado ahora, interpuso un nuevo amparo, justo porque se volvió a omitir la consulta al pueblo Guarijío.

Dividir para imponer

Mientras los funcionarios cortaban el listón inaugural. Afuera, a unos cuantos kilómetros, los gobernadores de la colonia Macurawe, José Romero, y de Mesa Colorada, Agustín Cautivo, intentaron ingresar al evento; pero les negaron el acceso. Previamente, esperaron a José María Martínez, empleado de Conagua, en la plaza de San Bernardo. Ahí los citó pero nunca llegó, los dejó esperando con el engaño de que de ahí serían trasladados al evento.

El engaño causó molestia y, al concluir el evento, los Guarijios divididos tuvieron un conato de discusión. Se gritaron, acusaron unos de lentos, otros de ser gobernadores «espurios» y otros de venderse al gobierno de Sonora.

Las acusaciones se dieron frente al titular del Instituto Nacional de Atención a los Pueblos Indígenas (INPI), Adelfo Regino Montes. El funcionario se disculpó con los gobernadores relegados y argumentó que el evento lo organizaron el gobierno de Sonora y la titular de Conagua. A ratos trataba de mediar cuando la discusión subía de tono.

«¡No hicieron consulta, no hicieron consulta!», repetía Julia Romero, hija de José Romero, el gobernador de la colonia Macurawe destituido por no aceptar el proyecto de la presa, quien trataba de explicar y solicitar la reparación del daño.

Agustín Cautivo, de Mesa Colorada, reclamó la discriminación y el engaño de los organizadores, que los citaron en un lugar para evitar llevarlos al evento.

Nombraron también a los funcionarios de Conagua y de la Secretaría de Bienestar, a quienes acusaron de relegarlos en los programas sociales, por ser opositores a la presa. Como José Romero, de 75 años, a quien a pesar de las reiteradas denuncias y promesas no ha podido recibir el apoyo de adultos mayores.

«Es un papeleo, cada copia me cuesta dos pesos y Martín Preciado (subdelegado de Bienestar en Sonora) me dice que ya mero me llega, así me traen», reclamó.

Y mientras ellos reclamaban, sus opositores escuchaban, les cuestionaban, o negaban las acusaciones. Aunque declinaron hablar porque sus gobernadores no estaban presentes y por jerarquía eran los que debían hablar.

Los dos gobernadores que quedaron fuera pretendían entregar un documento con sus demandas, que les fue recibido por el titular del INPI, Adelfo Regino.

Los gobernadores invitados, al finalizar la inauguración, tuvieron oportunidad de hablar con el presidente en presencia de la gobernadora. Entre otros temas se quejaron ante el mandarario de ser llamados «espurios», y dieron su punto de vista sobre el porqué de la división.

Presa inaugurada

La obra tuvo un costo de poco más de 2 mil millones de peso. Se inició en 2013 con el ex gobernador Guillermo Padrés Elías, quien optó por dividir a la tribu de Guarijíos para obtener un aval de la etnia. Un amparo iniciado en 2015 y ganado en 2019 debió haberlo obligado a parar la obra, porque no se hizo consulta. Sin embargo ni Padrés Elías ni su sucesora Pavlovich Arellano tomaron en cuenta el amparo y continuaron la obra hasta este día de su inauguración.

La gobernadora Pavlovich Arellano dijo que con esta presa se evitará que mucha gente del valle del Mayo se quede sin vivienda en tiempo de lluvias. Y que se inunden las hectáreas de cultivo y sobre todo «beneficia a quien más lo necesita».

«Aquí nunca llueve, pero cuando llueve, llueve a montones, había mucha gente que se quedaba sin su casita, sin su lugar para vivir, entramos todos a reconstruirles su casita, y obviamente alejados del cauce del río, esta presa protege también las hectáreas de cultivo», dijo en su discurso.

Destacó que ella insistió mucho al actual gobierno federal para que se terminara esta obra «que estuvo parada mucho tiempo… Y como usted dice, presidente: ‘No hay peor dinero invertido que cuando se abandona una obra’».

La titular de Conagua, Blanca Jiménez, también destacó la insistencia de la gobernadora para terminar la obra que -justificó- ellos encontraron ya al 80 por ciento. Una obra ejecutada por el gobierno de Sonora y otorgada a Inmobiliaria Canoras. Que tardó siete años por falta de recursos y conflictos sociales. La funcionaria aseguró que este gobierno federal retomó el conflicto y lo atendió de una manera «más social». Dijo que los 284 habitantes desplazados fueron reubicados Mochibampo y Nuevo Chorijoa.

«Esta presa en particular sirve para el control de inundaciones. Es una presa que no se va a llenar totalmente, eso nos va ayudar a proteger los sitios arqueológicos, pero le dejamos agua para que los Guarijíos realicen una actividad de acuacultura», dijo.

En 2007, 2008, dijo, las inundaciones en el valle del Mayo costaron 3 mil millones de pesos, mil más que el costo de la presa.

Jiménez se refirió también al convenio que firmará el gobierno estatal con el INAH para conservar los 44 sitios arqueológicos que quedaron en el embalse de la presa y que se dio ante el sello de clausura que colocó el INAH en la cortina de la presa la mañana del martes. Para la tarde, el INAH anunció el acuerdo en otro comunicado, pero sin informar que retiraría los sellos antes de suspensión.

Hoy la obra está terminada e inaugurada por el presidente López Obrador, a quien ahí mismo se le cuestionó por qué de nuevo relegó a los gobernadores Guarijíos que se oponen a la presa y sólo permitió el paso a los afines a la gobernadora.

Aunque escuchó la pregunta, el presidente se negó a responder.

«Aaaah, no, no, no», expresó.

La presa está inaugurada y un amparo en revisión está ante los tribunales. El primero tardó cuatro años en resolverse. El actual empezó en 2019.

Presa Los Pilares: una inauguración a modo