Pobladores del norte de México rechazan vivir con 64,000 toneladas de desechos tóxicos

MEXICO – Los pobladores de General Cepeda, en el norteño estado de Coahuila, no pueden dormir tranquilos por sueños donde les nacen hijos acéfalos, con retrasos mentales, grandes tumores por el cuerpo y cánceres de todo tipo como se han visto en otros estados donde se autorizaron tiraderos de desechos industriales como el que hoy se construye en sus tierras.

Por eso salen a las calles en marchas por Saltillo, la capital de la entidad, con fotos muestra donde aparecen niños deformes; viajan a la ciudad de México para dar conferencias de prensa y ya tomaron la alcaldía en rechazo al Centro Integral para el Manejo de Aprovechamiento de Residuos Industriales (CIMARI).

“No vamos a permitir que contaminen la tierra, cueste lo que cueste, muera quien muera”, amenazó José Villarreal, uno de los 6,000 habitantes que dicen serán afectados.

El problema es que ninguna de estas acciones les ha dado resultados para frenar el proyecto que pretende almacenar hasta 64,000 toneladas de desechos tóxicos, ni siquiera su última apuesta de enviar una carta al presidente Enrique Peña, el pasado 28 de julio, en la que piden su intervención a través de la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) federal.

Según los pobladores, apoyados por la Diócesis de Saltillo y el obispo Raúl Vera, la Semarnat local autorizó la construcción del tiradero tóxico porque el diputado Armando Luna (hijo de la secretaria de Medio Ambiente de Coahuila, Eglantina Canales) está en deuda con el dueño del proyecto Cimari, Daniel Carvet, porque éste lo apoyó en su campaña por la curul.

Así que el pasado 2 de septiembre, pese a la oposición de los lugareños que se dedican al cultivo de lechuguilla, frijol y maíz, comenzó la construcción del basurero bajo la escolta de policías municipales y soldados que llegaron en caravana prestos a repeler cualquier oposición.

En represalia, se han incrementado las protestas. “Si quieren que me lleven a la encarcelen: yo seguiré apoyando a los pobladores”, dijo el obispo Raúl Vera frente al tercer tiradero tóxico que se busca instalar en la región y por el que calcula contaminación de agua, enfermedades y pérdida del valor de las tierras.

Cimari, por su parte, afirma que el proyecto busca dar cause a “toda la basura tóxica” que no es procesada y que, por lo tanto está contaminando el medio ambiente sin una estrategia para el tratamiento.

Es la segunda vez que una empresa intenta instalar en el municipio de General Zepeda un tiradero tóxico. Hace 20 años, un proyecto de la empresa Servicios Ambientales de Coahuila, presuntamente impulsada por el entonces gobernador Rogelio Montemayor, fue rechazada por los oriundos.

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