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DE RESISTENCIA Y REBELDÍA

¿CÓMO ES SER ESTUDIANTE DE LA UNAM ANTE EL ACOSO SEXUAL Y LA FALTA DE RESPUESTA A LAS DENUNCIAS? (Ciudad de México)


Ana Espinosa / Animal Político

Desde hace varios días -en algunos casos varias semanas-, al menos 11 escuelas y facultades de la UNAM se han ido a paro permanente o de unas horas contra el acoso sexual que las estudiantes viven a diario por parte de profesores y estudiantes.

La cobertura sobre este paro se ha enfocado en como la protesta ha afectado las clases, así como las pintas, los vidrios rotos y hasta los recientes daños en Rectoría por parte de algunos grupos de manifestantes.

Poco se ha escuchado sobre lo que las adolescentes y mujeres que participan en esta protesta tienen que decir sobre lo que viven dentro y fuera de las aulas.

Platicamos con algunas de las alumnas que participan en el paro dentro de las Facultades de Ciencias Políticas y Sociales y la de Filosofía y Letras para que nos cuenten ¿cómo es ser estudiante de la UNAM ante el acoso sexual? Y esto fue lo que nos contaron.

El paro es algo lógico, ¿qué otra opción nos dejan?

“Sería difícil hacer una lista de todas las veces que sufrido acoso dentro de las instalaciones de la UNAM. Lo he vivido desde que entré a la prepa 6 y seguí sufriéndolo cuando llegué a la Filosofía”, relata Patricia, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras. Tiene 22 años.

Sentada en la oscuridad del estacionamiento de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Patricia detalla que durante su primer año de preparatoria, cuando tenía 14 años, le gustaba mucho vestirse con faldas y vestidos. Eso fue hasta que tuvo un profesor de literatura que siempre le hacía comentarios sobre su cuerpo y su ropa. Después empezó a fomentar que sus propios compañeros continuaran el acoso fuera de las aulas.

Recuerda que, junto con otras alumnas que habían vivido situaciones similares, fue a denunciar esta situación ante las autoridades de la preparatoria. Sin embargo “no investigaron nada, no suspendieron a nadie, y las víctimas tuvimos que seguir tomando clases todos los días con nuestros acosadores”.

“Encima, una vez que denunciaste se burlan de ti, hasta te hacen memes. Lo más inaudito es que parece que los acosadores y abusadores tienen más protegidos sus derechos que las víctimas”, denuncia mientras se tapa con una chamarra gruesa para soportar el intenso frío que hay de noche en CU.

Afirma que la misma situación se repite en la universidad, “porque como no les ponen un alto en las prepas, aprenden que pueden hacer lo que quieran con las mujeres. Llegan a la universidad con un historial de impunidad, siendo muy conscientes de que las autoridades no hacen nada para no ensuciarse las manos”.

¿Y qué pasa entonces cuando se convierten en profesores adjuntos o cuando después les dan una plaza?, pregunta Patricia. “Se van desenvolviendo en la academia con la firme idea de que pueden acosar chavitas sin que nada malo les pase y desde una posición de poder”, asegura.

“No hacemos paro por hobbie”

Patricia dice que no mantienen el paro en la UNAM por gusto, que “pasar frío, estar preocupadas todo el tiempo por las decenas de amenazas que recibimos y desgastarnos física y emocionalmente no es nuestro hobbie”.

“Lo que queremos es que las denuncias sean atendidas como se debe, que haya sanciones reales. Ha habido denuncias a maestros y los mandan de vacaciones, los cambian de horario o de plantel, con prima vacacional, prestaciones. Los están premiando por arruinarles la vida a las estudiantes”, denuncia mientras una compañera le pasa otra cobija para el frío que arrecia.

Si la UNAM forma parte importante de la educación y la formación de jóvenes y hombres de este país, “es súper preocupante que los estén educando con la idea de que pueden decir y hacer lo que quieran a las mujeres, ¿por qué sorprende que los feminicidios en este país sigan aumentando?”, apunta.

“Aún después de acudir a todas las instancias correspondientes, de afrontar todo el estigma que conlleva denunciar, de tener que seguir tomando clases con acosadores, hay una impunidad reiterada y una revictimización de quienes exigen justicia. Con todo esto detrás, el paro a mí se me hace una cosa muy lógica. ¿Qué otra opción nos dejan?”, cuestiona esta estudiante.

En los últimos días, la UNAM publicó un comunicado en el que convoca a la comunidad universitaria, “particularmente a las mujeres, a que expresen sus propuestas para mejorar los mecanismos institucionales encaminados a erradicar ese tipo de conductas“.

Para ello, puso a disposición de “cualquier universitaria o universitario” el correo electrónico juntascontralaviolenciadegenero@unam.mx, al que, señaló, podrán hacer llegar sus ideas y propuestas.

Pocos días después, la universidad informó que presentó las denuncias correspondientes ante la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México y la Fiscalía General de la República, por los daños hechos este jueves por un grupo de manifestantes en Rectoría.

“Hay profesores que nos denigran y nos acosan y nadie hace nada”

“Estoy aquí porque me molesta mucho la situación que vivimos las mujeres en la UNAM, estoy muy molesta y muy indignada porque no se atienden las denuncias. Cuando se atienden no se toman las medidas necesarias para castigar a los violentadores o para defender a las víctimas”, dice con mirada seria Daya, una estudiante del CCH Naucalpan que desde hace días participa en el paro.

Esta joven de 18 años afirma que en CCH Naucalpan hay un profesor de historia que tiene muchísimas denuncias de acoso por parte de alumnas.

“Yo dejé de tomar clases con él porque siempre hacía comentarios denigrando nuestros cuerpos, sexualizando a las alumnas, hablando como si no valieran nada. Y si traes falda, vestido o short no deja de verte las piernas, se acerca de más, roza sus brazos a propósito”, asegura.

Daya relata que ella y otras compañeras hicieron una denuncia colectiva anónima para ver cuál era la respuesta de las autoridades. “No nos dieron ninguna y nos cansamos. Ya no nos da tanto miedo denunciar, ahora lo que nos preocupa es que no procede y sólo nos exponemos a más violencia cuando lo hacemos”, apunta.

El acoso en la UNAM “no es paranoia ni es exageración”

“Sólo estoy pidiendo que se respeten mis derechos fundamentales como ser humano, no creo estar pidiendo mucho. Quisiera que mis sobrinas, que ahorita tienen 5 y 6 años, ya no tengan que pasar por ese tipo de cosas y no tengan que estar protestando por esto”, dice Daya preocupada.

Asegura que no siente ningún respaldo o apoyo por parte de sus compañeros hombres, profesores o administrativos. “A mí no me cuidan ninguno de ellos, me cuidan mis amigas. Lo que nos ha protegido hasta cierto punto son los protocolos de seguridad que tristemente hemos tenido que crear para sentirnos relativamente seguras”, dice.

Y ante los comentarios de algunos alumnos o profesores de que lo que la situación no amerita un paro de actividades, Daya responde que “desgraciadamente, no es paranoia ni es exageración, en verdad siento que mi integridad y la de mis compañeras en el CCH Naucalpan peligra todos los días dentro y fuera del plantel”.

Encima “las autoridades no resuelven este tipo de problemas, solo los condenan enérgicamente, después nosotras volvemos a recibir violencia por denunciar y ese es un problema que de alguna u otra forma tenemos que resolver ya”.

https://animal.mx/2019/11/paro-en-la-unam-acoso-facultades-estudiantes-denuncias/