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“No dejaremos nuestras tierras” comuneros de San Pablo Cuatro Venados siguen cultivando

A pesar del tortuguismo jurídico y las amenazas en su contra, siguen cultivando los terrenos que heredaron de sus abuelos.

Los niños de las localidades opuestas a la lotificación de tierras fueron privados de su derecho a la educación durante tres semanas por presiones de las autoridades municipales y comunales.

El encontrarnos con el CNI ha sido muy importante y continuaremos organizándonos, afirman.

Los campesinos se han organizado para seguir trabajando las tierras que las autoridades les pretenden despojar. Foto: San Pablo Cuatro Venados

Colectivo Grieta, 25 de septiembre de 2019
Oaxaca de Juárez.- Al salir de una audiencia en las oficinas de la delegación de la Procuraduría Agraria en Oaxaca, casi 70 comuneros y ciudadanos de San Pablo Cuatro Venados reiteraron que defenderán sus tierras trabajándolas, al tiempo que hicieron responsables a las autoridades del Comisariado de Bienes Comunales de cualquier agresión que puedan recibir. Los comuneros y ciudadanos de las localidades de Rebollero y Río Minas continúan viviendo en tiendas de campañas, después de que en un ataque armado, el pasado 31 de mayo, grupos paramiltares con armas largas y maquinaria pesada destruyeron 26 casas y prendieron fuego a las herramientas de trabajo y pertenencias de los indígenas zapotecos.

Aspecto de la destrucción de los hogares de los campesinos de San Pablo Cuatro Venados. En el ataque del pasado 31 de mayo participó un grupo paramilitar cobijado por autoridades municipales y estatales. Foto: San Pablo Cuatro Venados.

Citados para comparecer por segunda ocasión en menos de un mes ante la Procuraduría Agraria para una “audiencia conciliatoria”, los comuneros asistieron puntualmente a las 10 de la mañana esperando poder ver “cara a cara” a los integrantes del Comisariado de Bienes Comunales de dicho núcleo agrario, pero éstos no se presentaron y en cambio acusaron a los comuneros agredidos de “propiciar actos de ingobernabilidad”. Este Comisariado, accedió, sin consultar a los comuneros involucrados a ceder la parte del territorio que corresponde a los habitantes de las localidades de Rebollero y Río Minas, al vecino municipio de Cuilapam, el cual los había estado disputando. Mientras tanto, los comuneros de estas comunidades, quienes fueron agredidos y sufrieron la destrucción de sus casas, se presentaron a la cita.

Las tierras en cuestión, donde también se ubican las casas de los afectados, son codiciadas por el proyecto minero de la empresa Canadiense Arco Resources Corporation que pretende construir un camino directo hacia las concesiones mineras que ha obtenido en el municipio de Cuatro Venados, mismas que suman más de 1500 hectáreas de superficie. Entre los comuneros agredidos se encuentran campesinos que en su momento se opusieron a la entrada de la minera cuando ocuparon cargos en el comisariado de bienes comunales en 2008 y 2010. Al mismo tiempo, los comuneros denuncian el contubernio de autoridades de Cuilapam, interesadas en lotificar para fraccionamientos y para la construcción de un gran centro comercial sobre de las tierras de cultivo. Los campesinos de Cuatro Venados explican que “la venta de la tierra solo trae problemas porque se crece la ciudad sobre nuestra tierra de cultivo y la mina se va acabar o va contaminar el agua, no solo del municipio sino de gran parte de los Valles Centrales”.

Durante la reunión el visitador agrario de la dependencia federal, planteó no poder hacer más al respecto de las agresiones hacia los comuneros, por lo que el caso tendría que tratarse en tribunales agrarios “o ante otras autoridades que corresponda”. Frente a eso, los campesinos zapotecos le recriminaron el hecho de que sabiendo los diferentes niveles de gobierno (estatal y federal) que ellos están siendo agredidos cotidianamente por la presencia de grupos armados que amenazan a los campesinos, y sabiendo que las autoridades municipales y de bienes comunales han presionado incluso para que se les niegue el acceso a la escuela a los niños de estas dos localidades, la autoridad federal insista en decir que “el tema de derechos humanos no es de su competencia”, aunque es claro que las autoridades del Comisariado de Bienes Comunales de Cuatro Venados no actúan conforme a derecho, pues han negado sistemáticamente el acceso a las asambleas a los comuneros y habitantes opositores a la lotificación de las tierras. Varias veces los comuneros demandaron una intervención clara por parte de la Procuraduría Agraria, y explicaron que el actual Comisariado de Bienes Comunales de San Pablo ha tomado medidas y atribuciones que no le corresponden, como cerrarles el acceso a sus tierras a través de ciertos caminos. Todo lo anterior con conocimiento de las autoridades federales, estatales y municipales. Sobre la actitud pasiva de la Procuraduría Agraria al no visitar siquiera los núcleos agrarios de Cuatro Venados, varios de los asistentes comentaron al final “acá, nomás nos dieron atolito con el dedo”.

Los campesinos fueron recibidos en un sótano que funciona como bodega de archivos de la Procuraduría Agraria; allí cuestionaron al visitador por su inacción frente a las agresiones de que han sido objeto como campesinos. Foto: Colectivo Grieta

Existe además una paradoja, pues mientras que el Comisariado de Bienes Comunales afirma que las tierras que trabajan estos campesinos desde hace muchas generaciones ya no son parte de Cuatro Venados, es también quien constantemente los hostiga y vigila en esas tierras que supuestamente ya no son de su jurisdicción. En las agresiones participan también autoridades de Cuilapam, que acusan falsamente a los comuneros de ser paracaidistas. Varios de los campesinos de Cuatro Venados señalaron que el grupo paramilitar que los agredió está vinculado a los hermanos Flavio y Horacio Sosa Villavicencio (este último diputado local por MORENA) y que es sabido que este grupo es contratado en acuerdo con el gobierno del Estado para realizar este tipo de ataques. Por si fuera poco, a varios de los campesinos también se les quiere despojar de parcelas y solares que trabajan dentro del llamado “polígono A” que habría quedado, de acuerdo con las autoridades, dentro de las tierras de San Pablo Cuatro Venados; es decir, no solo se cedió parte de sus tierras de forma ilegal, sino que se les acosa privándolos de sus medios de vida incluso en zonas que nunca habían estado en disputa.

Al salir de la infructuosa reunión con las autoridades federales, los comuneros zapotecos nos comentaron que ellos van a seguir defendiendo sus tierras, que en ellas han trabajado y que a pesar de las amenazas continúan trabajándolas en la medida de lo posible. A pesar de que en el ataque del 31 de mayo el grupo de choque les destruyó arado, molinos de maíz y muchas herramientas de carácter comunal, la defensa de la tierra como algo sagrado para estos campesinos se expresa en un hecho material: incluso en el contexto de la dificultad de no tener un lugar para vivir, las familias se han organizado para sembrar maíz, frijol, cacahuate y calabazas, entre otros cultivos. Al mismo tiempo, muchos de los campesinos alternan sus labores agrícolas con trabajo como albañiles en la construcción. Para ellos, una cosa es clara “no vamos a dejar nuestras tierras, las vamos a defender trabajándolas”. Explicaron además que la mayor sorpresa para las autoridades de los municipios de Cuilapam y Cuatro Venados, coludidas con la minera canadiense, ha sido justamente que los campesinos siguen ahí, acampando, trabajando.

Los comuneros y ciudadanos de San Pablo Cuatro venados también nos contaron como durante tres semanas, por presiones del ayuntamiento y del comisariado de bienes comunales, los comités escolares de las escuelas de los núcleos agrarios de San Cristóbal, Río Minas, Esponjado y Zacatón, negaron el acceso a los niños de las familias a las que se intenta despojar de su tierra. Solo la intervención de los maestros de las propias escuelas y una denuncia legal por parte de los afectados, logró que los niños pudiesen finalmente asistir a la escuela a partir del pasado 19 de septiembre. De ese tamaño es la presión que se ejerce sobre este núcleo de 95 familias, que suman más de 200 personas que han vivido y trabajado la tierra, tierra de la que hoy la línea de deslinde trazada por el capital, pretende despojarlos.

Antes y después de la reunión, los casi 70 comuneros y ciudadanos de San Pablo Cuatro Venados, se reunieron en la explanada dela Iglesia, donde discutieron y se organizaron. Foto: Colectivo Grieta

Más de la mitad de los asistentes a la reunión eran mujeres, entre quienes se encontraban algunas que asistieron al encuentro de mujeres en San Juan Volador, Veracruz, el 27 y 28 de julio de 2019. También estaban allí comuneros que asistieron a la reunión del Congreso Nacional Indígena en Juchitán, el pasado 7 y 8 de septiembre. El ánimo entre los asistentes estaba alto. En la explanada de frente a la Iglesia de los Pobres, en la Colonia Reforma de esta Ciudad de Oaxaca, pudimos ver cómo el grupo continuaba discutiendo, organizándose, formando comisiones, encargando fotocopias, planificando cómo asistir a las reuniones con el CNI, “Porque así como nosotros necesitamos a otros hermanos, ellos nos necesitan también. Porque solo así podemos enfrentarnos a este poder”. Otro compañero abundó “fue muy importante asistir a los encuentros con el CNI, ahí hemos escuchado palabras importantes de la lucha de otros pueblos y esa palaba nos sirve para seguir defendiendo nuestra tierra”, y otro concluyó “la tierra es la vida, no la vamos a dejar así, nomás, la vamos a seguir trabajando”.

Aspectos del Trabajo en las parcelas que los campesinos defienden y trabajan. Foto: San Pablo Cuatro Venados

Así, en San Pablo Cuatro Venados, a menos de una hora de la Ciudad de Oaxaca, en el Distrito de Zaachila, se libra una lucha en defensa de la vida. Allí también, el enemigo es la hidra capitalista, allí también, son los hombres y mujeres que trabajan la tierra los primeros en defenderla. Parecen haber iniciado un camino para encontrarse con otros que son como ellos.