Ecosistemas costeros de Colima. Presentación y nota sobre ¿corrupción?

La Jornada Ecológica

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Los problemas ambientales en el estado de Colima se centran en una insuficiente infraestructura para el tratamiento del agua residual, así como el manejo y la disposición adecuada de los residuos sólidos que se generan, especialmente en los centros de población.

Por otra parte, el crecimiento desordenado de las zonas urbanas tiene efectos desfavorables en los ecosistemas costeros y los servicios ambientales que proporcionan a la población. Así, se presentan casos de explotación de maderas (palo de rosa y otras) y deforestación por efecto del cambio de uso del suelo, y en los últimos años, por el impulso a la explotación minera extensiva a cielo abierto de hierro, derivado del incremento de la demanda de esta materia prima destinada a la exportación.

La deforestación trae consigo cambios en los patrones del drenaje natural, modificando los escurrimientos con consecuencias en las poblaciones por efecto de inundaciones y deslizamientos de tierra. Pero además, y no menos importante, es el aporte de sedimentos a los cuerpos de agua azolvándolos y modificando su hidrodinámica natural.

El crecimiento del puerto y su futura expansión en el Vaso II de la laguna de Cuyutlán son otro ejemplo de mala planeación de uno de los principales polos de desarrollo del estado, el cual se desarrollará en una zona contigua pero antagónica por su alta importancia ecológica debido a los servicios ambientales que ofrece (Vaso III) que ha sido declarada zona RAMSAR.

Es conocido que la actual ampliación del puerto requirió rellenos del cuerpo lagunar y la remoción de zonas de manglar, que dieron lugar a obras de compensación en la laguna del Valle de la Garzas, con dragados y la conformación de isletas en donde se hizo reforestación de mangle. Este sitio ha sido propuesto por las autoridades como un parque metropolitano para la ciudad.

La laguna del Valle de la Garzas presenta una problemática propia derivada de que se encuentra rodeada de un cinturón urbano; cabe destacar que en este cuerpo lagunar hay presencia de una variedad de aves, incluida una serie de especies migratorias.

Otro aspecto destacado es el uso de agroquímicos y plaguicidas. Con el agravante de que apenas el cuatro por ciento del producto aplicado tiene el efecto que se espera. Esto quiere decir que hasta un 60 por ciento de las fórmulas químicas utilizadas en los campos de cultivo de Colima tiene como destino final los sistemas lagunares costeros que se convierten en sumideros de plaguicidas, herbicidas y sustancias nutrimentales que causan eutrofización y modificación de la productividad natural de los ecosistemas costeros. De esta manera se afectan a diversos sectores productivos, principalmente el pesquero, pero igualmente actividades secundarias, como el ecoturismo o la extracción de sal.

Un enfoque de gran visión de los problemas más destacados que se presentan en el litoral y las aguas del océano Pacífico que tocan a Colima es el que se ofrece en este número especial de La Jornada Ecológica. Su coordinación estuvo a cargo del doctor Omar Darío Cervantes Rosas, de la Facultad de Ciencias Marinas. Junto con el doctor Cervantes Rosas, un selecto grupo de especialistas de esa institución le ofrecen al lector aspectos relevantes de los recursos naturales y el medio ambiente de dicha entidad federativa.

Además, comprueban con sus escritos la importancia de apoyar la investigación científica y tecnológica. Y de manera especial estas actividades en las universidades y centros especializados de carácter público. En el caso de la principal institución de enseñanza e investigación de Colima, este apoyo debe darse como parte de la estrategia trazada para 2030 y que tiene como objetivo central consolidarla por su calidad, pertinencia y responsabilidad social.

Agradecemos al doctor Cervantes Rosas y a los demás participantes el empeño que pusieron para lograr este número especial de La Jornada Ecológica.

¿Corrupción en terminal de gas en Manzanillo?

El pasado 12 de julio, Juan Carlos Flores, corresponsal de La Jornada en Colima, informó que La Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte (CCA), con sede en Montreal, Canadá, investigará la presunta corrupción en que incurrió el gobierno mexicano al instalar la terminal de gas licuado en Manzanillo, en la laguna de Cuyutlán, un área considerada el cuarto humedal más grande del país, donde fueron destruidas unas 60 hectáreas de mangle.

La gasera instalada en 2012 durante el gobierno de Felipe Calderón y que él señaló como “la obra de su gestión” se hizo destruyendo el manglar, una especie protegida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

La organización ecologista Bios Iguana informó en un comunicado que en 2009 solicitó la intervención de ese organismo internacional pues el gobierno incurrió en omisiones en la aplicación de su legislación ambiental con respecto a la autorización de dos proyectos: la terminal de gas natural licuado y una planta de almacenamiento y distribución de gas licuado en la laguna de Cuyutlán, en Manzanillo.

El 8 de julio de 2014, en su resolución 14-06 y por decisión unánime, el consejo giró instrucciones al secretariado para elaborar un expediente de hechos en el que se examine la vinculación entre ambos proyectos –GLP y GNL– y el ordenamiento ecológico del territorio, así como la evaluación de impacto ambiental de la terminal de gas en relación con el flujo hidrológico del humedal costero en dicha laguna.

Durante la inauguración, Felipe Calderón consideró la instalación de la terminal de gas como la obra de su sexenio, con una inversión superior a 3 mil millones de dólares junto con un gasoducto que distribuye el gas natural hacia las instalaciones de Pemex en Guadalajara, Jalisco.

Con base en las nuevas directrices adoptadas por el consejo de la CCA en julio de 2012, este órgano informó las razones para elaborar expedientes de los hechos, las cuales pueden consultarse en el registro público correspondiente a las peticiones SEM-11-002 (Cañón del Sumidero II) y SEM-09-002 (Humedales en Manzanillo).

http://www.jornada.unam.mx/2014/07/28/eco-b.html