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Vivas en la Memoria: mujeres bordan para denunciar feminicidios y desapariciones en Nezahualcóyotl (Estado de México)

Foto tomada de Facebook: Vivas en la memoria

Colectivo Grieta

El domingo 2 de febrero la colectiva Vivas en la Memoria se reunieron a bordar para visibilizar la crisis de feminicidios y desaparición de mujeres que existe en la periferia del oriente del Estado de México, de manera pública bordan el primer domingo de cada mes frente al palacio municipal de Nezahualcóyotl, justo a lado de la Antimonumenta que se instaló el 24 de Noviembre del año pasado, un día antes del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Vivas en la memoria se reúnen en el espacio cultural CECOS que realiza trabajos con la comunidad y está ubicado en Nezahualcóyotl, Estado de México. La colectiva surgió hace 5 años como parte de un círculo de estudio de mujeres del centro cultural que se reunía para reflexionar sobre las problemáticas de género. En ese andar, analizaron la realidad de su contexto y vieron que estaban asesinando y desapareciendo a las mujeres. Ya antes participaban en mítines político culturales y movilizaciones junto con la comunidad de Nezahualcóyotl, también se articulaban con mujeres de la Ciudad de México en donde denunciaban y visibilizaban la violencia que viven como mujeres en Nezahualcoyotl, Ecatepec y Chimalhuacán, y es en estos municipios donde bordan como una actividad de denuncia que busca sensibilizar a la comunidad sobre los feminicidios y desapariciones de mujeres.

Ante la violencia, la organización y acompañamiento entre mujeres

Vivas en la Memoria se articulan con familiares de víctimas de feminicidio y desaparecidas y con otras colectivas de mujeres. Los colectivos de mujeres se suman a las convocatorias de las madres que buscan justicia por sus hijas como es el caso de Irinea Buendía Cortés, madre de Mariana Buendía quien fue asesinada el 28 de junio de 2010 a los 29 años, a manos de su esposo, un policía ministerial del municipio de Chimalhuacán, Estado de México. Apenas el pasado 20 de enero Guadalupe Michel, hermana de Mariana, fue víctima de intento de homicidio en Iztapalapa. Le dispararon por lo menos 6 veces, esto después de acudir ese mismo día a una audiencia relacionada con el feminicidio de su hermana.

Dos días antes del intento de feminicidio contra Guadalupe Michel, en Chimalhuacán, se realizó una marcha para exigir al Estado de México que garantice no más feminicidios y desapariciones, acceso a la verdad y justicia para los familiares de las víctimas. Esta convocatoria fue impulsada por colectivos organizados de mujeres y familiares de víctimas entre los cuales estaban la señora Lidia Florencio, madre de Diana Velázquez Florencio, víctima de feminicidio el 2 de julio del 2017 en los límites de Chimalhuacán y Chicoloapan, sin tener hasta el momento ninguna línea clara de investigación. Ese mismo día se contaban dos años de la desaparición de Norma Dianey García García en el municipio de Chimalhuacán después de regresar de su trabajo. La señora Lourdes García, madre de Norma Dianey, sigue en espera de justicia. Las autoridades le informaron que uno de los agresores había muerto en prisión de manera natural y, a principios de 2019, le informaron que el otro implicado en la desaparición de su hija era puesto en libertad por falta de pruebas. El estado no garantiza ni seguridad ni justicia y, ante esta problemática, Vivas en la Memoria se organiza con los familiares de víctimas de feminicidio y desaparecidas y otras colectivas como: Red de mujeres de Oriente, Las Voces de Lilith, Colectiva Morada, Asamblea Vecinal Nos Queremos Vivas Neza, entre otras. Reconocen que no han logrado articularse con otros esfuerzos organizativos, que sin duda existen y están haciendo cosas, pero confían en que la situación de violencia hacia las mujeres las llevará a encontrarse ya que ésta permanece y no ha dejado de ir en aumento.

La búsqueda de la verdad y la justicia

Vivas en la Memoria señala que en el municipio de Nezahualcóyotl el cambio que se ve, con la administración del PRD a nivel local y de MORENA a nivel federal, es el incremento de desapariciones y feminicidios.

Datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública documenta una tendencia nacional de presuntos delitos de feminicidio en ascenso: En el año 2015 se registraron 411 casos; en 2016, 602 casos; en 2017, 741 casos; en 2018, 891 casos y en 2019, 976 casos.

Las compañeras señalan que aún cuando se tienen datos sobre feminicidios estos no son reales. Hay casos de feminicidios que son catalogados como homicidios para disminuir las cifras oficiales. Peor aún: hay casos que no se investigaron ni se registraron y no se sabe que existen. Las cifras sobre sentencias condenatorias son muy bajas: del año 2013 al 2017 sólo el 15% de carpetas de investigación por feminicidio fueron sentenciadas según un reporte del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

Con bordado en mano, la colectiva reconoce que los avances que se obtienen en cuanto a las investigaciones por feminicidio o desapariciones se logran por indagaciones que realizaron los propios familiares con sus recursos y el acompañamientos de colectivos y organizaciones. Con esta información las madres acuden a los ministerios públicos, y ni así los servidores públicos realizan su trabajo. No están capacitados y son indolentes. Los resultados llegan porque las madres se aferran a exigirle al gobierno que les entregue cuentas sobre quién asesinó a sus hijas o quién las desapareció.

“Las madres se vuelven abogadas, investigadoras y oradoras porque tienen que denunciar que no está su hija porque si no lo dicen nadie lo sabe”

 

El estado no sólo no hace su trabajo, también es un obstáculo: “a los familiares en lugar de facilitarles la búsqueda porque ellos han investigado, lo que hacen es que aún cuando ya tienen información de gente que pudo haber visto o pudo haber escuchado algo, y señalando un lugar donde hay una cámara que pueden revisar para obtener información, amenazan a la gente que pueden ayudar en las indagatorias y les dicen que se van a meter en un problema: “te vamos a mandar a llamar y vas a tener que declarar”. Entonces lo que hacen es intimidar a la gente y la gente ya no ayuda por no meterse en problemas. Aun cuando tienen evidencias que pueden ayudar a dar con el agresor o con quien se la llevó, extrañamente las cámaras nunca sirven y resulta que “no tienen la información”. En lugar de facilitar la investigación, quienes pueden realizarla, la obstaculizan, intimidan a la gente para que no cooperen.

La policía no deja de hostigar, y es que mientras las mujeres bordaban y compartían su experiencia organizativa, camionetas de la policía estatal pasaban una y otra vez de manera constante. Las compañeras dicen que hay policías del municipio que ya hasta las conocen y van a “platicar” con ellas o les toman fotos. En las actividades de denuncia hay una violenta vigilancia del estado y del municipio hacia ellas. Vivas en la Memoria cuentan que otras compañeras de Neza que iban a realizar un video en la antimonumenta, inmediatamente fueron cercadas por la policía. No les permitieron hacer ninguna grabación o video.

Las redes de mujeres que se organizan, realizan actividades, denuncian e informan se van encontrando; las colectivas y familiares de víctimas se acuerpan, se cuidan, se acompañan, se fortalecen, crecen. El estado debe de estar preocupado: ellas hace tiempo saben que ya no sirve, que no garantiza su integridad, ya lo miran como un obstáculo. Ellas encontraron su forma de hacer justicia.

Una red internacional de mujeres

Si hay redes en el oriente del Estado de México y las desapariciones y feminicidios ocurren a nivel nacional, también hay una articulación internacional de mujeres. En diciembre de 2019 se realizó el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan en el Caracol Torbellino de nuestras Palabras, en la comunidad de Morelia en Territorio Zapatista, a este encuentro y otros que se han realizado en territorio rebelde acudieron compañeras de Vivas en la memoria.

“Acudimos porque los zapatistas son un referente de lucha y organización para nosotras, miramos su lucha por su autonomía, las mujeres zapatistas nos han enseñado otra forma de vivir que es completamente diferente a lo que nos ha hecho creer el sistema capitalista patriarcal”.

De las zapatistas señalan que les han enseñado a ver que pueden ser capaces de hacer lo que quieran, que es posible organizarse y luchar, que es posible dirigir su destino, aprender a usar un micrófono, un equipo de sonido, a ser choferas. También ven en las zapatistas que no se venden y no se rinden.

Vivas en la Memoria se definen como una organización que no dependen de nadie, son autogestivas, nadie les dice que hacer y ahí también encuentran coincidencias con colectivos y organizaciones que acudieron al Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan.

Con esa autonomía decidieron que tenían que hacer el trabajo de bordado porque consideran que es importante que estén los nombres de las mujeres víctimas de feminicidio o los nombres de las mujeres que están ausentes. Algunas mantas no tienen nombre, tiene la fecha y el lugar donde fueron encontradas. Ellas bordan por las mujeres ausentes porque consideran que es una forma de mantenerlas vivas: “creemos que no pueden desaparecer a la mujer y ya no existe, todas teníamos una vida, un proyecto y alguien, porque tenía la fuerza, el poder, nos quitó esa posibilidad, creemos que es importante seguir bordando. Ahí no se borra su nombre ni su historia. Nosotras creemos que es importante cambiar la realidad y eso es lo que hacemos. Esta realidad no es buena para los seres humanos. Nosotras queremos algo mejor, un lugar donde podamos transitar libremente las mujeres, seguras de que podemos hacerlo y no nos va a pasar nada, eso quisiéramos: poder decidir qué hacer, porque ahora otros deciden por nosotros”.

 

En marzo tienen planeada una jornada de mujeres contra la violencia en donde tendrán una intervención de bardas en Neza, invitan a esta actividad a las mujeres para que puedan expresar su indignación y su rabia en estos momentos de violencia. También invitan a quien quiera acompañarlas a bordar así como a que puedan apoyar con pintura porque intervendrán varias bardas.