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Caos en el ISSSTE (Zacatecas)


Alejandro Castañeda/NTRZacatecas

Recorte de personal, infraestructura deficiente, falta de suministros y malos tratos se agravaron en el Hospital General del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Tras recibir quejas por inconformidades entre empleados y usuarios, este viernes NTR Medios de Comunicación recorrió las instalaciones de la dependencia federal, donde se constataron carencias y fallas ante los ajustes implementados con los cambios de administración.

Esta misma semana, el director general del ISSSTE, Luis Antonio Ramírez Pineda, compareció ante las Comisiones de Salud y Seguridad Social en el Congreso de la Unión, donde admitió que el instituto enfrenta un pasivo de 22 mil millones de pesos y un déficit de 2 mil plazas para médicos.

Además, advirtió que se ahorrarían 500 millones de pesos mediante “la compactación de estructuras” y reconoció que habría despidos, pero aseguró que serían en áreas administrativas, sin afectar a “personal de base, médicos y enfermeras”, pese a la “situación crítica para 2019”.

En Zacatecas se padecen los estragos. Trabajadores de distintas áreas coincidieron en que, aunque se ampliaron las instalaciones del hospital, la plantilla no crece y es insuficiente para la cantidad de pacientes que reciben, por lo que hay áreas abarrotadas.

Reconocieron las denuncias de los derechohabientes en cuanto al servicio insuficiente; sin embargo, reprocharon que haya saturación y que, pese a ello, esta quincena se notificara a empleados de todas las áreas, de suplencias y de apoyo, que ya no serían contratados.

Trabajadores recortados, quienes prefirieron el anonimato por temor a represalias, recordaron que en el cierre de 2018 acumularon un retraso de seis meses en sus pagos y que, al reclamar sus salarios, fueron reprimidos por elementos de la Policía Estatal Preventiva (PEP).

Expusieron que hubo quienes recibieron las 12 quincenas que se les debían pasadas las fiestas decembrinas y que luego continuó el incumplimiento. Ahora fueron despedidos, algunos con adeudos de hasta cinco quincenas y nueve años de trabajar en el hospital.

Agregaron que el aviso de que perdieron sus empleos se les dio “de palabra” este jueves, cuando les pidieron que se presentaran hasta el 15 de marzo y que después no se requerirían sus servicios.

Dos de las afectadas con el recorte reciente fueron nutriólogas que tenían poco más de 1 año dentro del hospital. Ellas se encargaban de las dietas de los pacientes y de asesorar a las cocineras sobre los menús que deberían elaborar dependiendo de cada usuario.

En la cocina del hospital preocupa el aumento del trabajo, pues sólo quedaron cinco empleadas que tendrán que elaborar comida para aproximadamente 300 personas, entre personal y derechohabientes.

“Nos dijeron un día antes que ya estábamos fuera del hospital. Nos dijeron que ya no había dinero de la Federación y que sólo nos pagarían lo que nos deben, como cinco quincenas”, precisó una de las afectadas.

Recriminaron que la Dirección del Hospital General les exigió salir “discretamente”, aunque en diversas áreas ya hay enojo entre el personal. “Son de todas las áreas el recorte y sabemos que eso va a influir en la atención al derechohabiente”, lamentaron.

Empleados de apoyo y de suplencias afirmaron que esto descompensará los turnos nocturnos, de fin de semana y días festivos.

Además, tanto trabajadores eventuales como de base afirmaron que viven en incertidumbre, pues se les anunció que los despidos continuarían por falta de presupuesto.

Ignorados
Los empleados del ISSSTE reprocharon que en poco tiempo cambiara el delegado en dos ocasiones: Humberto Javier Romero Gudiño y Javier Alberto Torres Cardona, sin éxito en cuanto a mejoras en el centro público de atención médica.

Consideraron que ninguno recorrió a fondo las áreas del Hospital General del ISSSTE para conocer de primera mano sus necesidades, por lo que afirmaron que se acumularon los problemas y no sólo el personal lidia con las consecuencias, sino también perjudican a los derechohabientes.

Las fallas son visibles en el lugar. En el espacio del comedor únicamente hay 29 sillas para hasta cien usuarios, para desayunos, comidas y cenas, por lo que algunos se ven obligados a comer parados, exhibieron las trabajadoras de la cocina.

Edelmira de la Rosa, quien recientemente fue intervenida en el hospital, recriminó: “no se me hace justo que hayan hecho un edificio muy amplio para puros especialistas y donde internan, a los que están próximos a cirugía, los dejan apretados en una sola sala”.

Refirió que la pintura de los interiores está muy maltratada y que no hay servicio de aire acondicionado, lo que vuelve insoportable estar ahí en esta temporada, con altas temperaturas, saturación de pacientes y cortinas de hule que separan las camas y concentran el calor.

Añadió que a los familiares que se quedan como cuidadores de los pacientes operados les ofrecen sólo sillas incómodas, algunas rotas y sin esponja en asiento y respaldo. “Es tan pequeño el espacio, que ni en el piso se pueden quedar”.

“No se diga de los baños. Son muy chicos y les falta mantenimiento. Hay pacientes intervenidos de cuestiones graves, como de la columna, lo que afecta su movilidad, y tienen que hacer malabares para bañarse entre la taza, el lavamanos y una silla amontonados”, comentó la derechohabiente.

Reveló que en quirófanos hay lámparas que no sirven y que en la Sala de Observación “no se dan abasto con tanto enfermo, pero ni camas hay, mientras que el edificio nuevo está desaprovechado”.

Otra usuaria, Leonor Carrillo, se quejó sobre todo de la tardanza en los servicios. “Tuve que esperar más de una hora de pie porque no hay sillas, todo para sacar una radiografía, donde además la recepcionista tiene muy mal trato con los pacientes”, se quejó.

Criticó también la distribución de las instalaciones, pues ejemplificó que para trasladarse de medicina familiar, ubicada en el nuevo edificio, a otras áreas, las personas tienen que salir del inmueble para rodear hasta la farmacia, a pesar de que existe una conexión en el interior.

“Está el puente, pero nomás de adorno. La seguridad Omega no deja que pasemos, tenemos que salir y formarnos otra vez para volver a regresar por la calle”, explicó.

Pacientes que esperaban su turno de ser atendidos concordaron en que la falta de espacio en el primer edificio es un problema grave, pues dijeron que es común observar largas filas por ejemplo en Urgencias, donde quienes llegan con algún síntoma grave deben de esperar en el pasillo.

Además reprocharon que los baños son reducidos y con muy poca higiene. Por último, los derechohabientes reprobaron que, aunque se quejan, sus denuncias no son atendidas y tampoco se les da seguimiento a sus peticiones, por lo que son poco optimistas de que la atención mejore, pese a las promesas de regeneración en el sistema de salud.

http://ntrzacatecas.com/2019/03/16/caos-en-el-issste/