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Nos ponen a todos en riesgo (Puebla)

Entrevista a Alejandra López García | Centro de Prevención de Desastres Regionales BUAP
El riesgo es para todos, afirma tajante la investigadora Alejandra López García del Centro Universitario de Prevención de Desastres Regionales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, BUAP, al advertir sobre la construcción de la CFE de la termoeléctrica de Huexca, en Morelos, que forma parte del proyecto integral Morelos —que también abarca Puebla y Tlaxcala— y que plantea una problemática que, asegura, no se resuelve solo con ingeniería, ni con tratar de recuperar en poco tiempo la inversión económica.

El proyecto se inició con la instalación de un gasoducto —que ha sufrido constantes modificaciones— y que han estudiado desde hace 15 años, y que nunca debió haberse construido, no solo por las problemáticas que implica en materia de agua, de la sismicidad del suelo por estar en las faldas del volcán Popocatépetl sino por el peligro que implica a mediano y largo plazo para la población de la zona.

Ustedes se entrevistaron con funcionarios de la CFE y les externaron que el proyecto que contempla dos termoeléctricas que afectan polígonos municipales, ejidales e incluso zonas edificadas, y un gasoducto que también se ha estado modificando.

Todo está contenido en la manifestación de impacto ambiental que se declara en la instalación del gasoducto que atraviesa polígonos ejidales, propiedad privada agrícola, entra incluso en algunos polígonos de población, aunque eso trataron de evitarlo, pero del lado de Tlaxcala es muy densa la zona habitada por donde hicieron la trayectoria del gasoducto. Desde el principio, la instalación pasa por toda esta región que ya está habitada con mayor o menor densidad según la entidad federativa de que se trate.

Y hoy con las implicaciones que va a tener…

Si el gasoducto es para distribuir además de transportar gas natural, significa que el impacto ya no es nada más por la propia operación de la tubería con sus características intrínsecas de seguridad y de peligrosidad, sino las que acarrearía consigo a mediano y largo plazo y que hemos analizado en la posibilidad de cambio de uso de suelo en la región. Es el impacto más complejo, difícil de visibilizar e irreversible.

Si la zona por el trazo del gasoducto se vuelve zona de distribución de gas implica entregar territorios muy vastos sobre todo de la zona sur del volcán a desarrollos industriales o urbanos de alta densidad, y eso complicará mucho la gestión del riesgo de la zona ante la actividad eruptiva del Popo.

Esa implicación no ha sido analizada en escenarios por parte de quienes impulsaron este proyecto desde 2011 e incluso desde que se definió por parte de la Comisión Reguladora de Energía que las zonas de los estados de Tlaxcala, Puebla y Morelos iban a ser o deberían ser zonas de distribución prioritaria de gas natural, eso implica hacer prevalecer los intereses de un sector energético por encima de otros sectores como el de actividades agrícolas, de conservación, de preservación de bienes ambientales. Son los impactos más complejos que no han sido analizados adecuadamente, ni en 2011, ni antes cuando se empezó con los antecedentes de transportadora de gas Zapata ni tampoco por esta nueva administración.

Foco sísmico, no lo entienden
Usted señala que un punto fundamental es el peligro volcánico, que hay una clara incomprensión de los riesgos que implica…

Las ponderaciones son muy limitadas porque en principio el proyecto que se ejecutó de 2011 a la fecha adolece de ese problema. No está bien planteado el peligro eruptivo, pareciera solo un tema que se resuelve con la ingeniería adecuada o suficiente. Claro, la ingeniería tiene desarrollos interesantes pero no como para que se lidie con la disminución de la peligrosidad del gasoducto en relación con los peligros eruptivos. No lo vimos en los proyectos de 2011 o 2012 que pudimos consultar y que hasta ahora no vemos que se haya ponderado adecuadamente.

Es muy importante explicarlo porque la interacción de la peligrosidad entre el gasoducto y el volcán Popocatépetl no es solo pensando en un escenario de emergencia por explosión, que de por sí sería muy complicado si la infraestructura no está bien instalada. Si no se hace ahora una auditoría del trabajo del gasoducto para saber en qué condiciones está luego de los sismos de 2017 y por la manera en que fue instalada la tubería con muchas vueltas, vericuetos en algunos tramos y donde cada junta o codo debe ser revisado y también su profundidad. Revisar la instalación en las barrancas que provienen de la parte alta del volcán, eso pensando en una emergencia.

Ahora pensando en un gasoducto operando y que de repente el volcán tenga una erupción mayor y que la estructura tenga que soportar sismos o que tuvieran que cerrarse válvulas de seguridad, impacto ambiental dice que habrá instaladas válvulas de seguridad, hay que ver si son suficientes para contemplar un escenario de emergencia entre dos peligros en interacción, eso es solo una parte.

La otra es la posibilidad de que se distribuya gas natural en la región, pasaríamos a ser una población mayor instalada en la falda del volcán, a eso le llamamos los cambios de uso del suelo, cambiar zonas vastas que están con una ocupación de baja densidad o con ocupaciones agrícolas que también contribuyen a la continuidad del ciclo hidrológico de captación de agua de lluvia de que se reinyecten los mantos freáticos.

Es un sistema complejo que incluye conservar la vocación natural de las partes altas de la sierra nevada y las partes medias y bajas en una ocupación de baja densidad, sin impermeabilizar totalmente los suelos; ¿qué sucedería si se urbaniza la zona sur del volcán?, es el escenario de mediano plazo y nos ha costado mucho trabajo que se pondere. Parece ser que quienes diseñaron estos proyectos ponderan la peligrosidad del volcán solo en términos de en cuantos años van a recuperar su inversión económica, es decir, si el volcán no hace erupción en 10 o 15 años, a ellos les da tiempo de recuperar su inversión económica y ya. No es el análisis que planteamos, no es un análisis de riesgo financiero o para los inversionistas, es un análisis de riesgo global para la población que de hecho vive ya en el volcán y falta la que llegaría a instalarse si se anima está ocupación de alta densidad.

Y con escenarios como los hundimientos regionales.

Hicimos un señalamiento regional pero hay que estudiarlo a escalas más finas, porque no es igual la zona del volcán que es más arenosa, que tiene suelos más bien como de jaltepe o tequesquite, producto de flujos piroclásicos, no es igual a la zona más rocosa. La cuestión es que alrededor de la sierra nevada las ocupaciones urbanas e industriales demandan mucha agua que se extrae directamente del subsuelo, el escenario del que aprendemos es de la zona oriente del Estado de México, con hundimientos diferenciales por un exceso de extracción de agua subterránea y con problemas muy complicados para atacar y resolver, porque ya no hay manera de recuperar el espacio que se vació de los mantos freáticos y que obedece a la dinámica propia geológica de la cuenca del Valle de México.

Es un hecho que la extracción intensa de los mantos del agua subterránea para usos industriales o habitacionales sin que haya un mecanismo de reposición nos condenaría a la sequedad pronta de esas fuentes. Retomando la zona oriente del volcán, donde están los desarrollos industriales encabezados por VW, que son actividades industriales que han traído mucho empleo, desarrollo económico e industrial en la entidad desde hace 50, 60 años, pero también ya hay un desequilibrio por la intensa extracción de agua y que lo padecen sobre todo quienes habitan en los municipios de estas zonas de esta microrregión, que ven muy difícil el abasto de agua potable. Tenemos microcuencas y vamos jalando agua de cuencas vecinas porque hemos roto los equilibrios microrregionales.

Un proyecto impuesto que nunca debió instalarse

En lo que quiero insistir es en la relación ya demostrada que puede tener el foco sísmico de 2017 respecto al edificio volcánico, lo está estudiando la gente de geociencias de la UNAM para estimar qué tanto afectó la actividad sísmica de 2017 al volcán y lo que llevan esos hallazgos es que sí lo afectó, que la sacudida fue muy brusca y se desestabilizaron laderas. En la zona poniente del volcán hay mayor riesgo de flujos de lodo que se encañonan en las barrancas que nacen en la cumbre del volcán y bajan hacia los valles y, por lo tanto, hacia los centros de población.

Todo eso hay que revisarlo para determinar, si se insiste en operar este proyecto, que se tienen que resolver puntualmente cada uno de esos microescenarios, no nada más ponerlo a operar; sería una verdadera gestión de riesgo. No nada más pensar que en una emergencia le van a cerrar a las válvulas o cerrar el suministro de gas a la termoeléctrica y todos vamos a correr, ¿para dónde?, si ya está todo muy densificado, más bien habría que pensar de otro modo, pensar cómo disminuir la vulnerabilidad y no aumentar el riesgo.

Se deben tomar acuerdos conjuntos, todo desarrollo implica un riesgo, claro, servirnos del gas para generar energía eléctrica tiene ventajas y desventajas, hay que considerar ángulos de la macroeconomía y lo que implica seguir comprando el gas que no producimos, resultado de acuerdos comerciales tomados en las administraciones de Zedillo, Fox o Calderón.

Este es el escenario que llegó a encontrarse el gobierno federal pero no vale la pena ponernos a todos en riesgo, se pueden hacer las cosas con cuidado. Dejo clara la posición de mi centro de Investigación y la propia, esa infraestructura nunca debió haberse instalado. Lo dijimos desde la primera vez que nos preguntaron en 1997, en 2005, y nos volvieron a preguntar ya consumada la operación de la CFE a cargo de Enrique Ochoa. Es un proyecto impuesto a pesar de opiniones sustentadas en contra desde hace más de 15 años.

http://www.siempre.mx/2019/03/nos-ponen-a-todos-en-riesgo/