COMBO POR LA VIDA: DICIEMBRE
DE RESISTENCIA Y REBELDÍA

Desplazados para sobrevivir a la violencia en Chihuahua

MAGEN TOMADA DEL ESTUDIO ‘ENTRE LA INVISIBILIDAD Y EL ABANDONO: UN ACERCAMIENTO CUANTITATIVO AL DESPLAZAMIENTO INTERNO FORZADO EN MÉXICO

Más de 345 mil personas en el estado dejaron su hogar por miedo, en siete años; la cifra de los que cambiaron de colonia, ciudad o salieron del país supera a la población de Delicias y la de Parral

Rocío Gallegos/ LA VERDAD

Ciudad Juárez – Hace cuatro años, 33 integrantes de la familia Archuleta abandonaron su hogar para sobrevivir a la delincuencia en El Valle, a unos 50 kilómetros de Ciudad Juárez.
“No nos quedó otra opción más que dejar el pueblo, por seguridad”, dice una integrante de esa familia entrevistada desde El Paso, Texas, quien pide la reserva de su identidad pues aún teme por su vida.

Gabriel, Elmer y Edgar, los tres integrantes de la familia Archuleta secuestrados y asesinados en diciembre del 2014. Imagen: Cortesí

Bajo amenazas de muerte, que recibieron tras el secuestro y asesinato de tres de sus integrantes, de manera forzada cambiaron de residencia en diciembre del 2014.
Sus casas fueron robadas, destruidas, se quedaron sin nada. Unos estuvieron unos días en Ciudad Juárez y otros salieron de inmediato hacia Estados Unidos, pero finalmente todos se desplazaron y reencontraron en Texas.
Como este caso, en el estado de Chihuahua se pueden contar por miles los ciudadanos que por la inseguridad han tenido que huir de sus hogares para dirigirse a otras colonias, otros municipios, estados e incluso a otros países.
En siete años, más de 345 mil personas en la entidad optaron por “cambiarse de vivienda o lugar de residencia” para sobrevivir a la violencia, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), coordinada por el INEGI.
Además de “cambiar o reforzar puertas o ventanas”, “contratar seguros”, “adquirir armas de fuego”, “realizar acciones conjuntas con sus vecinos” y “comprar un perro guardián” las personas respondieron que entre las medidas adoptadas para protegerse de la delincuencia fue dejar su casa.

En el estudio, donde se analiza este fenómeno entre 2011 y el 2017, se indica que el cambio de vivienda pudo ocurrir como medida de prevención o como consecuencia ante un delito o hecho victimizante.
Estos resultados del ENVIPE forman parte el libro “Entre la invisibilidad y el abandono: un acercamiento cuantitativo al Desplazamiento Interno Forzado en México”, que se presentó el pasado 15 de febrero en el Senado.
Por las condiciones de seguridad, Ciudad Juárez y otras comunidades en el estado se convirtieron en puntos de expulsión, dice Rodolfo Rubio, investigador en el Colegio Chihuahua (Colech) y estudioso de movimientos de migrantes.
Es un fenómeno que en Ciudad Juárez se comenzó a registrar desde el 2008, agrega. Antes, la ciudad era sólo receptor de personas que se desplazaba, pero luego se convirtió en expulsora.
Pero no sólo esta región, se estima que más de un millón 200 mil personas al año a nivel nacional se han visto obligadas a cambiar de domicilio para protegerse de la delincuencia.
El total de personas que cambiaron de vivienda o lugar de residencia para protegerse de la delincuencia en México en el periodo de 2011 a 2017 es de 8 millones 726 mil 375 personas, de acuerdo con los datos de la ENVIPE.
Uno de eso casos es el de Cipriana Jurado, quien tuvo que abandonar su hogar en Ciudad Juárez junto a sus dos hijos.
“No me quedó otra alternativa”, afirma en entrevista vía telefónica desde Nuevo México, donde reside la derechohumanista tras recibir amenazas de muerte por denunciar y defender a víctimas de abusos cometidos por militares en la región.
“Es muy difícil, cuando tienes que salir por este tipo de cuestiones es muy difícil, dejas todo y te enfrentas a una situación económica complicada, batallas para conseguir trabajo, no hay muchas alternativas, pero todo es por proteger la vida”, afirma la mujer que en el 2011 obtuvo el asilo político en Estados Unidos.

Supera cifra desplazados población de Delicias y Parral

La cifra de personas en el estado de Chihuahua que migraron por problemas de inseguridad entre el 2011 y el 2017 es equivalente a dos veces la población de la ciudad de Delicias y tres veces, la de Parral, de acuerdo con cifras del INEGI.
Las victimas del desplazamiento forzado por inseguridad asciende a 345 mil 226 personas en siete años, revela la ENVIPE; en tanto que la ciudad de Delicias cuanta con 148 mil 045 habitantes y Parral, con 109 mil 510, según el último censo de población.
Los datos de Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) muestran que en el 2011 fueron 58 mil 158 las personas que cambiaron de residencia en el estado, como medida de seguridad.
Para el 2012, otras 89 mil 014 personas hicieron lo mismo y aunque la cifra bajó a 37 mil 351 en el 2013 y a 22 mil 770, en el 2014, para el año siguiente repuntó.
Las cifras de la encuesta del INEGI muestran que en el 2015 los desplazados forzados por la delincuencia en la entidad sumaron a 40 mil 906 y otras 57 mil 624 personas en el 2016. Para el 2017, la cifra fue de 39 mil 403 ciudadanos. El del 2018 no se contemplan en el reciente estudio.
“Uno no decide irse, a uno lo obligan, de manera forzada a salir de su tierra, dice una de las integrantes de la familia Archuleta que dejó su residencia en Guadalupe, ubicado en El Valle, a unos 50 kilómetros al noroeste de Ciudad Juárez.
El 6 de diciembre del 2014, a la familia Archuleta le secuestraron y asesinaron a tres de sus integrantes: Elmer –un activista y estudiante de sicología– y su hermano Gabriel fueron sacados de sus casas por un grupo de hombres armados y a Edgar, lo bajaron a punta de pistola del camión de transporte de personal en el que viajaba. Cinco días después, sus cuerpos fueron localizados en un predio desértico.

RES CRUCES. Las tumbas de Elmer, Edgar y Gabriel, los tres integrantes de la familia Archuleta secuestrados el 6 de diciembre del 2014. Sus cuerpos fueron localizados cinco días después en El Valle. Fotografía: Cortesía

“De la noche a la mañana todo se acabó, tuvimos que irnos, empezar de cero”, dice la mujer que aún teme por su vida, por lo que pide se mantenga en resguardo su identidad.
“Fue algo muy difícil, salimos sólo con lo que traíamos puesto”, dice, “me hubiera gustado quedarme sin nada, pero ver a mis parientes con vida”.
La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) menciona que, al ser forzadas a abandonar sus lugares de origen o residencia habitual, las personas se convierten en desplazadas, una problemática que desgraciadamente permanece invisibilizada y no atendida por los gobiernos.

Son masivos… e invisibles

A las migraciones individuales o familiares en el estado de Chihuahua se suman los desplazamientos masivos que la CMDPDH documenta en tres episodios en la entidad, con 693 personas, principalmente de comunidades indígenas.
Cuatro localidades del municipio de Guadalupe y Calvo se vieron afectadas por la migración masiva generada por la violencia del narcotráfico y un conflicto por la tierra, se informó. Estas son: Coloradas de la Virgen, El Cordón de la Cruz, Mesa Colorada y El Tepozán.
En total en esas localidades fueron desplazados 193 personas, muchos salieron en familia.
El otro desplazamiento masivo, el organismo derechohumanista lo ubica en el Municipio de Madera, en las comunidades Las Varas y El Lago, donde documentó la migración de 500 personas.
El desplazamiento interno forzado constituye una violación múltiple de derechos humanos tales como el derecho a la vida, a la integridad, seguridad y libertad personal, a la libre circulación y residencia, a la protección de la familia; a la asociación; a la alimentación y vivienda; al acceso a servicios de educación, empleo y salud, entre otros, menciona.
Sin embargo, señala que aun cuando el fenómeno es alarmante, el Estado mexicano no ha reconocido oficialmente la presencia del fenómeno, por lo que no existen leyes, programas, políticas públicas o iniciativas gubernamentales para atender, proteger y garantizar los derechos humanos de las víctimas, ni para prevenir nuevos desplazamientos.
gallegoslaverdad@gmail.com

Nota: Las imágenes fueron tomadas del estudio ‘Entre la invisibilidad y el abandono: un acercamiento cuantitativo al Desplazamiento Interno Forzado en México’

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