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Ocultan casos de acoso en la Universidad de Guanajuato

Después de la crisis de diciembre pasado salen a la luz nuevos hechos de acoso sexual y laboral que incriminan al director de la División de Ciencias Sociales y Administrativas de la UG, Benito Rodríguez Haros

Algunos días se manifestaron en el teatro Benito Juárez en protesta por el acoso. Foto: Excelsior

Andrés Becerril / Excelsior, 20 de enero de 2020
La Universidad de Guanajuato (UG) está convertida desde hace un lustro en un campus de opacidad, violencia e inequidad de género. Los hechos que ahora se develan, habían permanecido ocultos por las autoridades de la UG, incluyendo a su rector, Luis Felipe Guerrero Agripino.

Los sucesos documentados a través de la Unidad de Transparencia de la UG y de los cuales Excélsior obtuvo copia, tienen como antecedente y corren en paralelo con el caso Kala: la agresión sexual de un profesor a una estudiante en agosto de 2015 y que hasta la crisis de diciembre de 2019 tuvo como consecuencia la destitución del académico Julio César Kala.

El 10 de enero de 2020, la Dirección de Igualdad y Corresponsabilidad Social de la UG respondió una solicitud de información hecha un mes antes, diciendo que “reservó” a partir de ese mismo 10 de enero y hasta el 2 de marzo siguiente, el contenido de un trabajo titulado Estudio e investigación sobre género en los cuatro Campus de la Universidad de Guanajuato, realizado entre abril y noviembre de 2017 por la consultoría Estudios y Estrategia para el Desarrollo y la Equidad (EPADEQ).

Este estudio, solicitado a través del folio Infomex 03257719, y que tuvo un costo de 823 mil 439 pesos, fue realizado por un equipo, en el contexto de la violencia e inequidad de género, que se empezó a vivir a partir de 2015 en la UG. Edith Olivares Ferreto confirmó a este diario la elaboración del estudio reservado por la UG y ante la solicitud de obtener una copia dijo que era propiedad de la universidad.

En el acta CIG-2018-1 de la primera sesión del Comité de Igualdad de Género, del 8 de febrero de 2018, el entonces secretario general de la UG, Efraín Rodríguez de la Rosa, pidió a los miembros del comité integrado por 28 personas incluidos el cuadro administrativo de primer nivel designado por el rector Guerrero Agripino, más profesoras e investigadoras de todos los campus de la UG, que el estudio se use de forma “responsables” y pidió “se use al interior del comité y no con personas externas”. La maestra Margarita Arenas Guzmán sugirió se adjunte un acuerdo de confidencialidad.

En abril de 2015, el entonces director de Departamento de Estudios Sociales, campus Celaya-Salvatierra, Benito Rodríguez Haros, fue señalado por una profesora de acoso sexual. En julio de 2017, ante el Programa UGénero —creado a partir del caso Kala—, Rodríguez Haros, que para entonces ya era director de la División de Ciencias Sociales y Administrativas del campus Celaya-Salvatierra, fue denunciado por hostigamiento laboral. Este hecho terminó con el despido de la profesora-investigadora acosada.

El viernes, Excélsior contactó a Rodríguez Haros para conocer su posición ante estos señalamientos. En primera instancia el académico buscó la manera de detener la publicación y después se comprometió a devolver una llamada telefónica para fijar su posición, cosa que no ocurrió.

De acuerdo con la solicitud de información Infomex 00421918, Rodríguez Haros está relacionado con dos casos, uno en 2015 y otro en 2017, aunque de acuerdo con la Dirección de Recursos Humanos de la UG, “sólo una cumplía con las condiciones para ser investigada por esta unidad, le informo que una de las denuncias no fue tomada como válida, esto por no corresponder a un evento de carácter laboral, sino académico. Por lo que respecta a la denuncia restante, se dio el seguimiento correspondiente por la DRH en tiempo y forma”.

En ese mismo documento se anexó una tarjeta informativa, fechada el 11 de mayo de 2015; en el punto “asunto”, se lee: Análisis de investigación administrativa, por conducta deshonesta y acoso sexual imputada al Dr. Benito Rodríguez Haros.

Para este trabajo se buscó a la profesora que el 20 de abril de 2015 hizo la denuncia en contra de Rodríguez Haros. Las personas para contactarle expusieron que ella prefería mantenerse al margen, ya que ha sido amenazada e incluso responsabilizada del movimiento estudiantil que se desató a finales del año pasado, luego de la muerte de la estudiante Ana Daniel Vega, a principios de diciembre de 2019.

En la tarjeta informativa de referencia se lee: “Narra acoso sufrido por parte de doctor Benito Rodríguez, esto es, la persigue, le envía flores, se presenta en su domicilio particular sin ser invitado, le realiza llamadas telefónicas a altas horas de la noche sin que ella le conteste, realiza comentarios
inapropiados sobre su cuerpo, incluso debe esconderse porque él la espera al término de sus labores; sin embargo, no aporta prueba alguna al respeto. Al momento de levantar acta de hechos refiere contar con registro de llamadas telefónicas sin que pueda exhibir las mismas (mencionó no encontrarlas)”.

En el mismo documento Rodríguez Haros negó todo y aludió que la relación con su denunciante se limitaba “a un trato respetuoso y cordial”.

No obstante que Recursos Humanos de la UG da por hecho que no hubo acoso sexual, su sugerencia final es: “Realizar un extrañamiento al doctor Benito en el sentido de mantener una sana distancia así como un trato respetuoso con (su denunciante) ello en beneficio de ambos”.

En la solicitud de información 032566319, para conocer cuántas quejas habría tenido Rodríguez Haros en los últimos 15 años, formulado a distintas instancias de la UG, la Rectoría contestó que no tenía registro sobre el particular. Igual que la Defensoría de los Derechos Humanos en el Entorno Universitario.

En contrapunto, la Contraloría universitaria contestó:

“Sin embargo, y con la intención de proporcionar la información solicitada, me permito señalar que a partir de la fecha señalada se detectaron siete asuntos que, además de otros servidores públicos, involucran a una persona de nombre Benito Rodríguez Haros; sin embargo, cabe aclarar que esto fue resultado de una minuciosa búsqueda en los archivos físicos de esta unidad, dado que en los registros electrónicos no aparece su nombre en el apartado de la persona señalada como responsable.

En esa misma respuesta, la Contraloría ofrece fechas del tiempo que llevó a las autoridades universitarias investigar los siete casos, sancionarlos y desecharlos, que van entre el 27 de octubre de 2016 y el 7 de noviembre de 2019.

En el currículo de 26 páginas que Rodríguez Haros presentó y firmó en agosto de 2016 para obtener la dirección de la División de Ciencias Sociales y Administrativas de la UG, en el punto 39 Atención de conflictos, el académico señala que “En ejercicio de mis obligaciones como Director del Departamento de Estudios Sociales he enfrentado situaciones adversas, mismas que debo agradecer a las personas que las inspiraron y materializaron, ya que, con ello han contribuido a mi formación y fortalecimiento personal y profesional…”.

De inmediato se refirió “al caso del citatorio de fecha 30 de abril de 2015 signado por el Jefe de Relaciones Laborales, Lic. Alberto Ramírez Moncada. En el cual presuntamente se me acusa de “acoso sexual” a una profesora. En la respuesta que presenté, el día 7 de mayo de 2015, exigí a dicha coordinación la aplicación de las sanciones correspondientes por falsas imputaciones. Falsas declaraciones y difamaciones. Recibiendo, en cambio, amenazas de parte del Lic. Luis Manuel Orozco Arroyo. Director de Recursos Humanos de la Universidad de Guanajuato para que me retractara de la declaración y de esa manera llegar a un acuerdo. Asunto que no acepté, y en su momento lo hice del conocimiento de la honorable Junta Directiva. Pendiente atendido y finiquitado”.

Sobre el caso de acoso laboral denunciado ante el Programa UGénero en contra de Rodríguez Haros, el 28 de julio de 2017, la Secretaría General denominó como violencia laboral el hecho.

En ese caso, el entonces secretario general de la UG, Héctor Efraín Rodríguez, de la Rosa responsable del programa género, fue el encargado de esconder la denuncia, no la entregó a la Dirección de Recursos Humanos, hasta que la denuncia había perdido su validez jurídica, el 28 de agosto de 2017, según la solicitud de información Infomex 00610318, lo que impidió que Recursos Humanos de la UG investigara la situación. La profesora-investigadora que denunció a Rodríguez Haros fue despedida meses después, calificada de “conflictiva”.

Detonante

La situación basada en el profesor Julio César Kala (imagen) fue el detonante para que alumnos de la Universidad de Guanajuato salieran a manifestarse contra los casos de acoso.
A partir de ahí se suscitaron más incidentes y la institución los indaga.

https://www.excelsior.com.mx/nacional/ocultan-casos-de-acoso-en-la-universidad-de-guanajuato/1359232