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Pugnan jornaleras indígenas de San Quintín por condiciones laborales favorables (Baja California)

Lindero Norte / Antonio Heras.

Mexicali.- Durante esta temporada agrícola, la mayoría de las jornaleras en el Valle de San Quintín trabajamos por contrato, sin prestaciones sociales, advirtió Abelina Ramírez Ruiz, dirigente de la organización de Mujeres Unidas en Defensa de Jornaleras e Indígenas quien señaló que les pagan 16 pesos por cada caja de fresa pizcada.

Pasa lo mismo con la mora o el arándano pues nos pagan por cada caja con ocho basquetes («canastas» de plástico) y en ocho horas hacemos 25 cajas como mínimo, aunque depende de las habilidades de cada una de las jornaleras.

Fuera de esta temporada, el a partir de julio les pagan por día con salario integrado donde supuestamente les incluyen prestaciones sociales que no se refleja en la cotización en el seguro social.

El sector más vulnerable es el de las mujeres jornaleras indígenas, como en el caso del Valle de San Quintín, señalan investigadores sociales.

Las mujeres indígenas son vulnerables desde el momento que no pueden doblar jornal como los hombres, tienen menores ingresos e incluso se ven orilladas a dejar sus tradicionales vestidos para cambiarlos por el pantalón, debido a la posición de recolección, que asegura el antropólogo físico Raúl Hernández, quien ha documentado expresiones culturales en zonas indígenas de la entidad.

En los hogares se reproduce el machisno y el esquema patriarcal, además que son los varones quienes realizan las negociaciones laborales, sostuvo Hernández.

En este valle, las mujeres inician su jornada a las 3 de la madrugada para preparar el alimento y bebidas de desayuno y comida en el campo agrícola para ellas y su familia, toda vez que no hay comedores ni lugares de venta

Más allá de las condiciones laborales, un problema para las jornaleras es el pago de quienes cuidan a sus hijos en sus comunidades porque les cobran 70 pesos diarios por cada menor de edad.

No tenemos estancias infantiles ni guarderías del gobierno o del IMSS, aseguró, una se mata a diario para ganar dinero pero nos queda muy poco al pagar estos servicios.

Hay temor entre las mujeres por mantener su trabajo y porque considera que las jornaleras «no fuimos a la escuela y nos limita más no conocer nuestros derechos, por eso es importante organizarnos, presionar todas juntas, porque el gobierno no se preocupa por nosotras».

Ramírez Ruiz asegura que al cancelarse el Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas se cerraron los comedores que beneficiaban a las familias, que además que ahí podían comprar lonches baratos.

Ellas salen de casa a dejar a sus hijos a las casas donde los cuidan durante la jornada laboral y después se dirigen al lugar donde las esperan los camiones que las llevan a sus centros de trabajo que están disponibles desde las 5 de la madrugada.

Abelina llegó al Valle de San Quintín procedente de Oaxaca, hace 17 años con su esposo y su primogénito. Venían por tres años pero se quedaron en San Quintín y ahora son cinco de familia ya que dos de sus hijos nacieron en esta entidad. Escucharon un anuncio en la radio, los engancharon con las condiciones de trabajo y hasta comida para el viaje de tres días con sus noches, pero no les cumplieron. Empezaron a trabajar en el campo El Pedrogoso, que ahora inexistente que sembraba tomate, chiles y calabaza.

Mujeres organizadas vs violencia

Hace dos años empezamos con la defensa de derechos laborales, afirmó, esto nos abrió las puertas a trabajar en comunidades en asuntos de migración, violencia de género y laboral, aunque el tema más fuerte es el ausencia de guarderías para jornaleras indígenas por parte del gobierno y el IMSS.

Están en favor de erradicar la violencia en contra de las jornaleras en Baja California y por condiciones justas de trabajo.

Hay Guerrero, hay Oaxaca, Puebla, que llegan por la migración en temporada alta en camiones desde el sur, pero ahora llegan familias triquis, mixtecas y zapotecas completas con abuelos, tíos y primos, que explicó la activista de derechos de jornaleras e indígenas, las empresas transnacionales se las traen con promesas de trabajo pero sin garantías de nada.

Señaló que en San Quintín ya empezaron los paros laborales y rechazó estar en contra de los patrones sino a favor de mejores condiciones que no han podido regularizar gobierno ni sindicatos.

La organización MUDJI empezó a trabajar en cinco colonias de Camalú y Vicente Guerrero, en entre ellas La Coyotera, Emiliano Zapata, Nuevo México y Playas.

La organización es un trabajo complicado porque somos jornaleras en activo pero nos gusta «tocar» a la gente

https://linderonorte.wpcomstaging.com/2021/01/11/pugnan-jornaleras-indigenas-de-san-quintin-por-condiciones-laborales-favorables/