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Se movilizan miles en solidaridad con los estudiantes del CCH Azcapotzalco y contra la violencia generalizada dentro de la UNAM

COLECTIVO GRIETA

El 5 de septiembre marcharon dentro del campus de Ciudad Universitaria miles de estudiantes para demandar la desaparición de los cuerpos porriles que operan al interior de la universidad. Esta marcha se suma a un paro generalizado en 39 escuelas y facultades de la UNAM y en otras universidades, tanto en la Ciudad de México como en varios estados del País.

Las protestas comenzaron a extenderse tras el ataque perpetrado artera y sistemáticamente por un grupo de porros, el 3 de septiembre, contra una marcha realizada por los estudiantes del CCH Azcapotzalco y apoyada por varios estudiantes de diversas escuelas y facultades. Dicha movilización finalizó su recorrido frente a las instalaciones de la rectoría de la UNAM, exigiendo el cumplimiento del pliego petitorio del los estudiantes del CCH-A. Cabe recordar que el día de la agresión, mientras se realizaba el mitin, donde también se dieron testimonios de los familiares de desaparecidos y victimas de la violencia, un grupo de porros apareció arrojando petardos y golpeó a estudiantes que estaban presentes. Varios resultaron heridos, en especial dos de gravedad que fueron atacados con objetos punzocortantes que mutilaron sus cuerpos. El ataque porril fue acompañado y solapado por el cuerpo de vigilancia de la universidad denominado “Auxilio UNAM”.

Como respuesta, se convocó a una movilización dentro de Ciudad Universitaria que inició a las 13hrs de este miércoles, partiendo de la Facultad de Ciencias Políticas y recorriendo varias facultades, para desembocar en la rectoría, mismo lugar donde dos días antes había sucedido la agresión porril. La marcha fue encabezada por los estudiantes del CCH Azcapotzalco, acompañada de una masiva presencia de estudiantes de nivel medio superior, maestros, trabajadores, familiares y vecinos de las colonias circundantes.

La exigencia principal se sintetizó en la consigna “fuera porros de las universidades”. Fue significativa la presencia de estudiantes de escuelas que no se encuentran dentro de Ciudad Universitaria, quienes han sufrido por décadas el hostigamiento de grupos porriles. Algunos testimonios de estudiantes que asistieron enfatizaron la violencia generalizada que enfrentan los jóvenes en el país, apuntando a que la agresión del 3 de septiembre no es un caso aislado. A esto se suma el feminicidio de la estudiante Lesvy Berlín Rivera Osorio, el homicidio del estudiante Carlos Sinuhé Mejía, el feminicidio de Karen Alvarado, alumna de CCH-Vallejo y asesinato de su hermano Erik, el secuestro y feminicidio de Miranda Mendoza, alumna del CCH Oriente, la violación de “Amelia”, alumna de FES-Acatlan, entre otras tantos casos de asaltos, violaciones, asesinatos, feminicidios y desapariciones de personas vinculadas a los espacios universitarios.

A lo largo de la movilización se recordó la vigencia de la lucha por los estudiantes desaparecidos de la normal de Ayotzinapa, resurgieron con fuerza los puños alzados en memoria de los caídos en el sismo del pasado 19 de septiembre, se rememoró la huelga estudiantil de 1999 y se escucharon los ecos del movimiento del 68. A la marcha asistieron los familiares de víctimas de feminicidos y asesinatos dentro de la universidad, como las madres de Lesvy y de Carlos Sinuhé.

La marcha fue plural y a su seno se compartieron diversas consignas. En las pancartas se podían leer las múltiples demandas, entre las que destacaba fundamentalmente la denuncia de la violencia porril, así como la violencia contra las mujeres. También se denunciaban la complicidad del actual rector de la universidad con los hechos de violencia y se pedía reiteradamente su renuncia.