San Mateo Chipiltepec, un pueblo en defensa de su reserva ecológica

Por: Claudia Franco Angulo

25 de febrero 2016.- Son muchos los ejemplos de las poblaciones que han tenido que unirse para salir a la defensa de su territorio o sus recursos naturales ante los intereses políticos; el ejemplo más reciente es lo que pasó en la localidad de Tajamar en Cancún, Quintana Roo con la destrucción del manglar para permitir la construcción de un una plaza comercial.

Desde 2011, otro ejemplo es el de la población de Cherán de K´eri en Michoacán, la cual tuvo que unirse con el fin de detener la tala indiscriminada de los árboles de la Meseta Purépecha, ante el nulo apoyo de su gobierno en turno. Así se pueden nombrar un sinfín de ejemplos más. De la misma manera, actualmente en el Estado de México, entre los municipios de Acolman, Chiautla y Tepetlaoxtoc, se encuentra el Cerro de Tezontlalli, que pertenece al Parque Estatal Sierra Patlachique, y que desde el 26 de mayo de 1977 es considerado reserva ecológica, hecho que une a la población de San Mateo Chipiltepec, Acolman en defensa de evitar la explotación de su reserva natural.

Los antecedentes
El pasado 8 de noviembre de 2015 se convoca a una asamblea de ejidatarios con el objetivo de firmar un contrato que violenta las leyes en materias agraria, turística y ambiental por parte de Juan Badillo Mejía, Comisario Ejidal de San Mateo Chipiltepec; el tesorero, José Cárdenas Cárdenas; y el secretario, José Trinidad Cárdenas con el objetivo de permitir a la empresa Ermher Construcciones extraer el tezontle, material que servirá para las obras de construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Sin embargo, en dicho convenio se mostraron diversas inconsistencias que carecen de normativas legales, ya que sólo participaron 62 personas de 250 que integran el ejido; además de que algunos ejidatarios afirmaron haber sido engañados por hacerlos firmar la asistencia, sin ellos estar a favor de la mina; también para dicho contrato se necesitaba la presencia de un fedatario público que nunca estuvo presente; y finalmente, se tuvo que haber convocado a una asamblea de formalidades especiales, en vez de una asamblea general de ejidatarios, ya que los asuntos a tratar eran relacionados a la predestinación del uso de suelo de acuerdo a la Ley Agraria.

Es por esta razón que el día 11 de noviembre se convoca a la población de Chipiltepec a una primera reunión para ser informado por lo acontecido, sin embargo la poco difusión solo logra reunir a 16 personas. Pero, el 18 de noviembre se vuelve a invitar a una segunda audiencia donde se cuenta con la participación de 70 habitantes. En ese instante, se conforma el movimiento “Salvemos Tezontlalli”, que se organiza por comisiones para trabajar con diversos aspectos iniciales como la difusión del caso, la publicidad, entre otros.

El día 25 de noviembre se convoca a la tercera asamblea informativa a las 5:00 de la tarde en el foro de la Plaza de Chipiltepec, en dicha reunión estuvieron presentes expertos ponentes con amplios conocimientos del cerro de Tezontlale (Biólogos, maestros antropólogos, historiadores y otros especialistas) sustentando con hechos las razones por las cuales no era viable un proyecto de mina en el cerro; así como para informar de los daños colaterales que este tendría si esto se permitiera.

Movimiento “Salvemos Tezontlalli” en acción
El día 18 de diciembre del 2015, alrededor de las 10:30 am, vecinos y ejidatarios se percataron de la llegada de un tráiler con plataforma donde transportaba una motoconformadora. La maquinaria subió escoltada hacia el cerro por el comisariado ejidal representado por los señores Juan Badillo Mejía, presidente; José Cárdenas Cárdenas, tesorero; y José Trinidad Cárdenas, secretario. Entonces ya ahí, la motoconformadora fue bajada del tráiler y puesta a trabajar para ampliar y acondicionar el camino que conduce al sitio donde se pretende ubicar el área de explotación de la mina, afectando la flora de 440 metros de longitud.

Un grupo numeroso de pobladores y ejidatarios se trasladaron al lugar para solicitar información sobre los trabajos que realizaba dicha máquina. La respuesta del comisariado fue totalmente evasiva negándose a dar cualquier explicación. Ante esta situación los asistentes le solicitaron al presidente del comisariado ejidal que instruyera al operador de la máquina para que dejara de realizar la destrucción de la vegetación natural a ambos lados del camino.

Aproximadamente a las 15:30 hrs. se logró comunicar con el Ing, Carlos Héctor Morales Espinoza, Delegado Regional de Conservación Ecológica para informar de lo sucedido y pedir su presencia, él mencionó que no se encontraba cerca del lugar, pero que mandaría a una brigada para hacer de su conocimiento los daños causados, además agregó que el pueblo estaba en su derecho de actuar; sin embargo, nunca llegó la brigada. Así que se levantó un acta circunstancial con presencia del delegado de la comunidad, Fernando Solano Roldán, además de la firma de conocimiento de los pobladores presentes.

Finalmente, el comisariado accedió a las peticiones de los pobladores ordenando al operador que bajara la máquina resguardando la misma en la casa del presidente del comisariado ejidal.

“El viernes 18 de diciembre, ese día por la mañana entra esa maquinaria, sube al cerro y los compañeros nos damos cuenta de que están llegando al lugar donde va a ser la mina, donde va a ser la explotación del cerro, entonces se tocan las campanas de la iglesia, se hace un llamado a la comunidad y se les avisa lo que está pasando arriba; también se les menciona que allá nos espera una brigada de ecología y entonces muchos habitantes nos dirigimos al cerro. Ya llegando ahí, en su mayoría mujeres, nos damos a la tarea de pedirle al comisariado que retire la máquina y que detenga el trabajo”. Menciona Alejandra Aguilar Sánchez, una de las líderes activas del movimiento.

A partir de ese instante, aproximadamente 150 personas de la comunidad se organizan para hacer guardias y así vigilar que la maquinaria no se mueva de donde está. “En un principio esta fue la finalidad de las guardias, vigilar la maquinaria y que no se dirigiera hacia el cerro. El campamento inicia cerca de las vías del tren que está a la falda del cerro. Se designaron horarios; y las personas empiezan la vigilancia a la intemperie. La comunidad se une para llevar café, alimentos, leña, lonas, lámparas, etc., a los compañeros en turno”. Continúa explicando Alejandra.

“Salvemos Tezontlalli” es un movimiento con intención pacifista que pretende informar sobre esta grave situación a la comunidad de San Mateo Chipiltec y sus alrededores sin alterar el orden público, mucho menos incitar a la violencia; todo yace con base en un marco legal. De manera que el movimiento pretende crear una conciencia social al visualizar la pérdida de más de 3 mil hectáreas del Parque Estatal Sierra Patlachique; de sus mantos acuíferos, los cuales abastecen en un 65 por ciento a la comunidad; de su flora y fauna endémica como el conejillo de los volcanes, un mamífero conocido como teporingo o sacabuche, una especie que se encuentra en peligro deextinción, entre otros.

“Simplemente somos un grupo de la comunidad inconformes con aquella firma; solo queremos que se nos informe qué pasó, para nosotros darlo a conocer a la población. Pero sabemos que si nos arrebatamos y caemos en la provocación y violencia el movimiento se vendría abajo y ese, no es nuestro fin. Es importante mencionar que siendo un movimiento pacífico hemos logrado mucho más atención y respuesta por parte de las autoridades.”. Menciona decidida Alejandra.

El nacimiento del movimiento se da con alrededor de 8 personas, jóvenes entre 15 y 30 años que al paso del tiempo han ido incrementando con las evidencias visibles lo que realmente está sucediendo. El pueblo empieza a ver con más conocimiento lo que está sucediendo con su cerro, es más consciente de la situación y a la comunidad le queda claro que el movimiento entonces está comprometido en proteger su reserva ecológica.

Actualmente los líderes que encabezan dicho movimiento son Ivan García Juárez, Rosa Alejandra Sedano Vázquez, Yoezer Flores Aguilar, Alejandra Aguilar Sánchez, Alfredo Espinoza Montiel, Damaso Solano Sánchez, Said Escobedo Hernández, Reyna Rojano Volverá, Yeradi Rojano Badillo, Nayeli Hernández Herrera, Esau Cortez Rocha, Miriam Badillo Ricas, Eduardo D Jesús Velazquez Vazquez, Binuhi Flores Aguilar, Celso Morales Salas, Sergio Alejandro Aguirre Mauro, Luis David Aquilar Velasco, Ángel David Quevedo César Paredes California y Fernando Solano Roldán.

Quienes constantemente están comunicados a través de juntas para definir las acciones referente a la defensa del cerro, comisiones definidas para la difusión de lo acontecido; planeación de actividades que ayuden a crear una consciencia social entre los pobladores, entre otras.

Beneficios para la población de San Mateo Chipiltepec
Dentro de las propuestas recabadas en las asambleas estaban la de crear actividades ecoturísticas, etnoturísticas, agroturísticas y proyectos dentro de los terrenos del ejido que buscan favorecer el desarrollo sustentable de esta zona con diversos talleres, caminatas matutinas y nocturnas hacia el cerro con el fin de evitar tener un impacto negativo en la flora y fauna de la región, no afectando la integridad de Tezontlale.

“Se empieza a ver una unión de la comunidad que busca la defensa de su área natural. Se incrementa la presencia de adultos mayores y muchos niños por las vacaciones de diciembre; y entonces, el movimiento pretende aprovechar el tiempo involucrando a su gente con la creación de diversos talleres proporcionados por los misma población involucrada en el movimiento. Se imparten talleres de maguey, de barro, pintura prehispánica, de globos de cantoya, de aprendizaje de la lengua mixe, reconocimiento de plantas medicinales con ayuda de una bióloga para los niños. Se realizan caminatas matutinas y nocturnas con una vista magnífica”. Dice orgullosa Alejandra.

Es importante reconocer que con dichas labores, el pueblo de San Mateo de Chapultepec ha crecido la conciencia de la naturaleza con la que se cuenta, de la reserva ecológica y del compromiso con la niñez para fomentarles el respeto y amor hacia esta con la misión de defenderla.

“Se creó una campaña de concientización a los niños a través de las escuelas y se les enseña el valor de lo que tenemos, de que se transmita esa información a sus casas, con su familia”, sigue relatando Alejandra. “Actualmente tenemos un grupo de WhatsApp de alrededor de 100 integrantes que nos ha funcionado para comunicamos constantemente acerca de la protección del cerro. De hecho nos ha servido para apoyar a apagar algunos incendios que hemos tenido últimamente y que se ha comprobado que han sido provocados”.

La lucha y el compromiso continúa
La Procuraduría de Protección Ambiental del Estado de México (Propaem) reconoce que no ha otorgado permisos de impacto ambiental para la explotación de tezontle en dicha reserva ecológica de la Sierra de Patlachique. En contraparte, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) se deslinda del conflicto aún sabiendo que la empresa Ermher Construcciones pretende la explotación de materiales pétreos, entre estos más de dos millones de metros cúbicos de tezontle.

El pasado 29 de enero de 2016, la Secretaria del Medio Ambiente, a través de su director de ordenamiento ecológico, Manuel Galicia Sánchez, hace llegar el Dictamen de Ordenamiento Territorial dirigida a nombre del delegado de San Mateo Chipiltepec, Fernando Solano Roldán, donde se reconoce que el artículo 102 en esta materia no permite la explotación de material pétreo.

Alejandra Aguilar, líder del movimiento menciona que si ya se cuenta con el dictamen a favor de la población, ahora el movimiento desea proclamarse pueblo originario. Otra de las acciones es modificar el nombre del movimiento, que este cambie de “Salvemos a Tezontlalli“ a “Cuidemos a Tezontlalli”.

“La idea es acercarnos al comisario ejidal para ir caminando de la mano, aunque creemos que va a tardar un poco para que ellos sean más consientes de todo lo que se puede hacer con la conserva del cerro, y que aunque se muestra respetuso y atento con la información de todos los planes que se pueden hacer, su conclusión es que finalmente no están en la misma sintonía, mostrando una ignorancia completa ante todos los beneficios y cualidades de la naturaleza de esta parte de la Sierra de Patlachique”.

Por último, y en referencia al Cerro Tezontle, que está ubicado en una zona que es considerada área protegida, se pretende continuar fomentando el senderismo y ecoturismo, manteniendo las caminatas, además de los talleres, y de esta manera buscar un recurso económico con el objetivo de mantener el cerro, no buscando una explotación del mismo desapareciéndolo. También el movimiento ha intentado hacer ver al comisariado que hay otras formas de ganar dinero con un área protegida que se encuentra en el corredor turístico que llega hasta las Pirámides de Teotihuacán, ya hay planes sobre ello, dándole en definitiva plusvalía.

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