Mujeres, parte fundamental en la temporada de pesca Cucapá

Jorge Heras, El Zanjón, Mexicali

Las mujeres cucapá juegan un papel importante en sus comunidades durante toda la temporada de pesca, al realizar diferentes actividades que van desde “deschurpar” (limpiar las vísceras) del pescado hasta la organización y liderazgo de las cooperativas pesqueras en Mexicali.

Una tríada de mujeres encabeza y administra las tres organizaciones en que se dividió la etnia cucapá: Hilda Hurtado Valenzuela de la cooperativa “Pueblo Indígena Cucapá”; Juana Aguilar González de la Sociedad de Producción Rural el Mayor Cucapá, y Susana Sáinz González de la Sociedad de Producción Rural “Juañak Jah Kajuath”.

De las más de 200 embarcaciones que zarpan al iniciar la temporada de pesca, 109 tienen licencia Cucapá y aunque todas son tripuladas por hombres, son las mujeres quienes llevan a cabo la organización general de todo el proceso además de dar la cara ante autoridades gubernamentales en exigencia de su derecho ancestral de pescar.

Hace 10 meses mientras Hilda Valenzuela cerraba la carretera a San Felipe en protesta porque las autoridades tenían detenidos varios camiones con toneladas de pescado, Juana Aguilar realizaba un plantón por casi treinta días afuera del edificio del Poder Ejecutivo y Susana Sáinz exigía en cada reunión con funcionarios federales y estatales la indemnización por las toneladas de curvina golfina que no pudieron capturar debido al veda que implementó el gobierno para asegurar la reproducción de la especie en la zona.

Pero también hay mujeres que acompañan en rezos y hasta por celular a sus esposos, hermanos y padres que salen en búsqueda del sustento de la familia.

Tienen un peso importante en el proceso de pesca, no sólo en equipar con agua y alimentos cada una de las “pangas” también en la limpieza de la curvina tras la jornada diaria.

María de Jesús Vázquez es ama de casa en el ejido “Kilometro 57?, pero cuando inician las primeras mareas en el Delta del Río Colorado prepara todas las herramientas y comida que se llevará su esposo y dos trabajadores más, actividad que realiza desde hace 17 años.

Sabedora de la actividad pesquera tras tantos años de asistir a su marido, María asegura con preocupación que se lee en su rostro que “con este tiempo (clima) ya no pido que saquen pescados sino que regresen con bien”.

“Le rezamos y pedimos a Dios para que no tengan ningún problema; así lo hacemos cada temporada, al regresar sólo esperamos que haya sido un buen día y que la pesca nos alcance para subsistir”, indica.

Cuando ya está todo listo y la embarcación número 15 de la familia Guerra Vázquez se encuentra sobre el canal, ella le grita “háblame por cualquier cosa” y él responde “sí, pero te voy a mandar un mensaje”, augurando que será una buena jornada.

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