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DE RESISTENCIA Y REBELDÍA

Sistema económico impuesto desde el siglo pasado, el fondo del problema por el agua en Chihuahua

Foto: Tercervia

Jaime Armendáriz / Raíchali

A mediados del siglo pasado se impulsó en México la llamada revolución verde como modelo de desarrollo agrícola y económico para las zonas desérticas. La idea era hacer productivas tierras “improductivas”. Chihuahua no fue la excepción y ha mantenido ese modelo en la actualidad, sin embargo hoy en día la escasez de agua ha llevado a confrontaciones continuas entre pobladores y con la autoridad.

Voces de expertos como Federico J. Mancera-Valencia, investigador del Centro de Investigación y Docencia, y Bernardo Manzano, director de la organización ambiental Pies de la Tierra AC, advierten que las consecuencias y la lucha por el recurso hídrico será cada vez mayor de no modificar el modelo de desarrollo o dirigir correctamente políticas públicas, específicamente para atender la zona serrana, donde finalmente se cultiva el agua.

En un evento virtual organizado por Raíchali para hablar del conflicto que ha escalado durante todo éste año, tanto Mancera como Manzano coincidieron en que los actores políticos se han enfocado en buscar culpables sin encontrar soluciones de fondo para toda la entidad.

La lucha por el recurso se agudizó en diciembre del año pasado cuando el Gobierno Federal ordenó la extracción de agua de las presas El Granero, Las Vírgenes y La Boquilla, con el argumento de pagar el Tratado de Aguas entre México y Estados Unidos, vigente desde 1944 y que obliga a ambas naciones a entregar cierta cantidad de líquido cada año y/o cada quinquenio, pero también para llevar agua a otros estados como Nuevo León y Tamaulipas.

Eso provocó una confrontación directa entre líderes políticos, campesinos y elementos de la Guardia Nacional (GN), quienes han protagonizado peleas en varios escenarios de las 3 presas. La más reciente se dio el 08 de septiembre, cuando productores irrumpieron en la presa La Boquilla y corrieron a los miembros de la GN, con la finalidad de detener la extracción de agua, hecho en el que destacó el asesinato de Jésica Silva, presuntamente atacada por agentes federales esa misma noche.

Con ese contexto, Bernardo Manzano explicó que el problema inicia por malos manejos en la administración del agua misma, de instituciones que manejan el recurso sin contrapesos, como es la Comisión Nacional del Agua (Conagua), que pocas veces se les audita o cuestiona.

“Pero la razón más importante, y que enmarca la punta del iceberg, es el sistema económico al que estamos acostumbrados. Un sistema económico basado en el crecimiento infinito a partir de recursos finitos, como es el bosque, el suelo, el aire”.

Para Federico Mancera es algo similar: se trata de un tema político cada año pero en el fondo estamos viendo sequías más prolongadas, que aunque son normales en zonas desérticas, deben atenderse con políticas públicas bien dirigidas y aplicadas.

Puso como ejemplo el Plan Hídrico 2040, creado por el gobierno de Javier Corral en abril del 2019 pero sin aplicarse hasta el momento.

En ese ordenamiento, creado por Gobierno del Estado con apoyo del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, se habla del manejo de las cuencas en la sierra, el abastecimiento de acuíferos, con planes para sistemas de cosecha del agua en ciudades del desierto y la sierra, pero pareciera que Corral espera llegar a la Presidencia de la República para impulsarlo, reflexionó.

“Si buscas las soluciones al problema hay que ver la sierra tarahumara. En el plan se habla de servicios ecosistémicos para la tarahumara, porque si no se conserva eso, no hay humedad. Es un problema en lo macro y debe atenderse”.

Y es que el agua que llega a los municipios que hoy se encuentran en conflicto, como Delicias y Camargo, llega mediante escurrimientos desde la parte alta del estado, pues desde el bosque templado se tiene vegetación que transporta, evapora y atrae la humedad del mar. Por eso se dice que el agua se cosecha en la sierra, dado que alrededor del 40 por ciento de las lluvias se da en esa zona y es importante que se conserve, planteó Bernardo.

Hasta antes de mediados del siglo pasado, los habitantes de los bosques y de la sierra lograron conservar el agua y sus espacios, pero en la actualidad están constantemente amenazados por grandes proyectos turísticos, mineros, “de desarrollo”, y otros más que provocan un desplazamiento obligado.

Todo eso se les suma a la sequía de este año que por lo menos en la sierra no ha permitido la cosecha de frijol y maíz para autoconsumo.

“En ningún discurso en defensa del agua se ha mencionado a las comunidades, el beneficio que generan las técnica de conservación, y lo que tiene que ver con su cultura. Los rarámuri han ayudado a que se mantenga el agua a pesar de las políticas o proyecto extractivistas”, precisó Manzano, de Pies de la tierra AC.

El investigador Federico Mancera dice que debe repensarse la manera de producir en el desierto, revisar lo que debe pagarse de agua, cuántos cuesta en específico para producir nogal, por ejemplo.

“Debemos entender que hay una historia social distinta en cada región. No hay gobernanza en los desiertos pero no todo está perdido. Existen áreas protegidas que habría que verlas como reserva de la biósfera para que se siga manteniendo la humedad, porque ya no funciona la llamada revolución verde para Chihuahua”.

Sistema económico impuesto desde el siglo pasado, el fondo del problema por el agua en Chihuahua