{"id":68061,"date":"2023-11-04T00:37:13","date_gmt":"2023-11-04T06:37:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.grieta.org.mx\/?p=68061"},"modified":"2023-11-08T00:47:16","modified_gmt":"2023-11-08T06:47:16","slug":"del-cauca-al-estado-de-mexico-la-violencia-en-las-rutas-migratorias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.grieta.org.mx\/index.php\/2023\/11\/04\/del-cauca-al-estado-de-mexico-la-violencia-en-las-rutas-migratorias\/","title":{"rendered":"Del Cauca al Estado de M\u00e9xico: la violencia en las rutas migratorias"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto y fotos: Pedro Anza \/ Pie de P\u00e1gina<\/p>\n<p><strong>Las rutas migratorias en Am\u00e9rica Latina est\u00e1n controladas por el crimen organizado. Sin embargo, y a\u00fan con el miedo a cuestas, las personas no desisten en su sue\u00f1o de llegar a los Estados Unidos. Los flujos siguen creciendo, pues la pobreza y la violencia que los expuls\u00f3 de sus pa\u00edses no es mejor que lo que viven en la selva y los trenes<\/strong><\/p>\n<h3 class=\"wp-block-heading\">l. Estoicismo<\/h3>\n<p>ESTADO DE M\u00c9XICO. \u2013 Le acaban de quitar la cinta adhesiva del rostro y dos l\u00edneas moradas enmarcan sus ojos. El hombre mira desasido las v\u00edas del tren, sus ojos no buscan nada, reposan impasibles en el espacio frente a s\u00ed. En menos de 10 minutos el hombre toc\u00f3 a la puerta del albergue, entr\u00f3 a la ducha con su rostro terroso, se calz\u00f3 unos zapatos usados que las monjas del Buen Samaritano disponen para los visitantes, hizo una llamada a su familia, y sin pronunciar m\u00e1s palabras que las necesarias para solicitar el uso de la regadera y el tel\u00e9fono, sali\u00f3 con un leve rengueo para sentarse en la banca de piedra a la orilla de las v\u00edas, desde donde mira a la nada. Su expresi\u00f3n petrificada delata la costumbre de la fatalidad.<\/p>\n<p>\u2013As\u00ed vienen cuando est\u00e1n reci\u00e9n salidos de un secuestro, con la cara marcada por las cintas con que los tapan, con moretones, todos espantados y p\u00e1lidos.<\/p>\n<p>La hermana Luisa Mar\u00eda unta frijoles refritos en los panes que Gloria, otra hermana de su congregaci\u00f3n, le entrega ya embarrados de mayonesa. Como cada s\u00e1bado, en unas horas saldr\u00e1n para entregar alimento a los migrantes que esperan para subirse a los trenes en un descampado frente al basurero municipal de Tequixquiac. Las religiosas deben de tener cuidado con la cantidad de jalape\u00f1o que colocan entre el queso y el jam\u00f3n; la mayor\u00eda de los migrantes son reacios al picante, sobre todo los que provienen del sur del continente, y no son poco comunes las reacciones de desagrado que los hacen volver la cara al hambre haciendo a un lado un bocadillo enchilado. El n\u00famero de migrantes que ingresa a M\u00e9xico ha incrementado considerablemente en los \u00faltimos meses. \u2013As\u00ed El abanico de nacionalidades del flujo var\u00eda, pero ahora est\u00e1 compuesto en su mayor\u00eda de migrantes provenientes de Venezuela; le siguen, en mucha menor cantidad, los ecuatorianos, colombianos, hondure\u00f1os, salvadore\u00f1os, haitianos, y una peque\u00f1a minor\u00eda de peruanos, africanos y asi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>\u2013Pero no dijo nada de un secuestro, no dijo nada de nada.<\/p>\n<p>\u2013No dicen nada, pero a cada rato vienen as\u00ed, con las marcas en la cara, sobre todo los hondure\u00f1os, son a los que m\u00e1s secuestran en esta zona porque van en grupos m\u00e1s chicos que los venezolanos, o quien sabe por qu\u00e9 ser\u00e1, pero aqu\u00ed por las v\u00edas rondan los malandrines, los andan cazando, los levantan y los encierran. Cuando salen del secuestro algunos llegan aqu\u00ed, se ba\u00f1an y le hablan a su familia. Casi ninguno nos dice nada, como \u00e9ste, solo siguen su camino.<\/p>\n<p>Salgo al encuentro del hombre, se llama X y tiene 41 a\u00f1os, su rostro reci\u00e9n aseado no deja de semejar a la tierra curtida de una superficie \u00e1rida, tanto su piel como su mirada se han mimetizado con su traves\u00eda y sus paisajes de encuentros \u00e1speros. Le pregunto si estuvo secuestrado, me dice que hace no m\u00e1s de dos horas lo liberaron, lo dejaron tirado por ah\u00ed afuera de una rancher\u00eda a uno o dos kil\u00f3metros del albergue, que estuvo tres semanas atado de manos y con la cara vendada en un cuarto con otros migrantes hasta que su familia, en Tegucigalpa, reuni\u00f3 los dos mil d\u00f3lares que ped\u00edan por su vida.<\/p>\n<p>\u2013Aqu\u00ed no est\u00e1 parando el tren -le digo se\u00f1alando a las v\u00edas\u2013. Est\u00e1 parando en el basurero de Tequixquiac, hacia Huehuetoca, queda lejos \u00bfqu\u00e9 vas a hacer?<\/p>\n<p>Solo contesta lo necesario.<\/p>\n<p>\u2013Voy a esperar a que lleguen los otros, nos vamos a regresar a Huehuetoca y ah\u00ed lo vamos a esperar.<\/p>\n<p>Sus ojos son dos esferas vac\u00edas, solo una leve melancol\u00eda tintinea escondida en alg\u00fan lugar al fondo de ellas mientras sostiene la mirada y deja salir de su boca el esqueleto de palabras igual de vac\u00edas, carentes de emoci\u00f3n alguna. De nuevo vuelve su rostro y extrav\u00eda su mirada en lo inefable, se sume en una extra\u00f1a paz que lo exime de la conversaci\u00f3n mientras el viento del alba derrama su sonido en el paisaje transparente.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133145\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948688_Tren-38_web-1200x801.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948688_Tren-38_web-1200x801.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948688_Tren-38_web-450x300.jpg 450w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948688_Tren-38_web-768x512.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948688_Tren-38_web-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948688_Tren-38_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133144\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948687_Tren-37_web-1200x817.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948687_Tren-37_web-1200x817.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948687_Tren-37_web-441x300.jpg 441w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948687_Tren-37_web-768x523.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948687_Tren-37_web-1536x1046.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/948687_Tren-37_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"817\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Migrantes provenientes de distintos pa\u00edses, en su mayor\u00eda venezolanos, esperan y abordan el tren en los linderos de Hidalgo y el Estado de M\u00e9xico. Una vez abordado el tren, este avanza por un lapso de 8 a10 horas hasta llegar a Irapuato, donde se detiene y los migrantes cambian de tren para continuar su rumbo al norte del pa\u00eds. Fotos: Pedro Anza \/ Cuartoscuro<\/p>\n<\/figcaption><\/figure>\n<p>Conversando con un perro que merodea la puerta del albergue, dos monjas acomodan en la camioneta pick-up las cajas con la comida preparada: arroz, sopa, galletas, algunas centenas de botellas de agua de un cuarto de litro, platos, vasos y cubiertos desechables. Ya est\u00e1n listas 300 tortas, a\u00fan les faltan 100 para partir a la orilla del basurero donde a esta hora ya se habr\u00e1 reunido un n\u00famero considerable de migrantes reci\u00e9n llegados de la Ciudad de M\u00e9xico en autobuses o veh\u00edculos clandestinos. Apenas llegan al pueblo de Huehuetoca, los migrantes emprenden la caminata de 14 kil\u00f3metros que los separa del basurero de Tequixquiac. Ah\u00ed, al costado de las v\u00edas, esperan ansiosos el tren que a veces para y a veces se sigue de largo sin m\u00e1s. La predicci\u00f3n de su llegada es dif\u00edcil, parece no cumplir horario, puede transcurrir un d\u00eda entero sin asomar. Para cuando llega, los migrantes que fueron arribando en grupos familiares se habr\u00e1n convertido en un tumulto impaciente. El flujo de migrantes que se suben diariamente al tren en el basurero de Tequixquiac para burlar los retenes migratorios de las carreteras sube y baja, pero en las \u00faltimas semanas y meses ha oscilado entre los 300 y 800.<\/p>\n<p>Sin dejar de mirar hacia las v\u00edas, X me pregunta si soy mexicano. Quiz\u00e1 no haya ca\u00eddo en cuenta que me encuentro en circunstancias muy diferentes a las suyas. Que yo no vengo saliendo de un secuestro ni la probabilidad de uno amenaza con encontrarme en el horizonte pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, soy periodista, estoy ac\u00e1 haciendo un reportaje sobre la situaci\u00f3n de los migrantes.<\/p>\n<p>\u2013Ah, periodista, qu\u00e9 bueno eso.<\/p>\n<p>Las palabras de X surgen de la misma oquedad que las anteriores. Parece no importarle nada. No es agotamiento, al menos no \u00fanicamente. Ser\u00e1 quiz\u00e1 la creencia en la inevitabilidad del infortunio, una virtuosa aceptaci\u00f3n de los acontecimientos desfavorables que le arroja el destino, o acaso la asiduidad de la desgracia en su vida lo ha orillado a la resignaci\u00f3n pasiva ante la injusticia, y su entereza estoica se deba a dicho aturdimiento espiritual. Tal vez un poco de ambas. Lo cierto es que ni en su voz ni en sus ojos se traduce la queja o la autocompasi\u00f3n. Una serenidad marchita mantiene su dignidad intacta.<\/p>\n<p>Al encenderse, el motor de la camioneta se desahoga en un tamborileo met\u00e1lico. La caja est\u00e1 llena, son las nueve de la ma\u00f1ana y las monjas toman su lugar en el veh\u00edculo. Una de ellas, Luisa Mar\u00eda, se asoma por la ventana e imita el sonido de la m\u00e1quina de un tren, las otras tres festejan su gracia. Desobedeciendo la negativa de su superiora, Luisa Mar\u00eda ha decidido que esa tarde, despu\u00e9s de repartir el alimento, se subir\u00e1 al tren con los migrantes para acompa\u00f1arlos de cerca en parte de su viacrucis. Conociendo de los peligros que acechan la traves\u00eda a bordo del tren, decido acompa\u00f1arla, la presencia de una religiosa ser\u00e1 sin duda un escudo ante las amenazas del viaje pues incluso entre los maleantes que me merodean el tren para robar su mercanc\u00eda o asaltar a sus vulnerables ocupantes, razono, se respeta la integridad de las elegidas de Dios. Mientras me despido de X palpo el bolsillo de mi camisa y encuentro 50 pesos, se los entrego r\u00e1pido, casi con verg\u00fcenza, pensando en la inutilidad del gesto, el no parece inmutarse, inclina levemente la cabeza y los toma de manera mec\u00e1nica. Por menos de un segundo creo reconocer en sus ojos el destello de algo parecido a la felicidad.<\/p>\n<h3 class=\"wp-block-heading has-text-align-left\">ll. Purgatorio<\/h3>\n<p>CAUCA, COLOMBIA. \u2013 \u2013\u00a1Jason, no, Jason, no lo hagas!<\/p>\n<p>El sujeto apunta nervioso el arma tr\u00e9mula, gira el cuello para mirar sobre su hombro, hacia atr\u00e1s, no quiere ver su mano apretar el gatillo de la pistola hechiza ni mucho menos ver el rostro de espanto de su amigo de la infancia tirado en el piso. Suenan cinco disparos, Kevin se queda inm\u00f3vil. Como en el entretel\u00f3n de un sue\u00f1o que se desvanece mira a Jason subirse en la parte trasera de una motocicleta que lo espera en la esquina y hacerse peque\u00f1o hasta desaparecer por completo. Piensa en su hija, cree verla pero no sabe si son visiones, est\u00e1 aturdido por el estruendo y el impacto de las balas, tampoco sabe si est\u00e1 vivo, no se lo pregunta, pero todo parece indicar que es el final. En adelante los recuerdos son borrosos: va a bordo de una motocicleta con dos personas m\u00e1s, quien maneja y alguien que lo sostiene para no derramar su cuerpo moribundo en el suelo mientras la moto avanza zigzagueante esquivando baches y personas en las calles nocturnas de Puerto Tejada. Los ruidos de gritos y motores a sus costados parecen venir de la lejan\u00eda y se hacen cada vez m\u00e1s distantes, hasta que pierde la consciencia. Mas tarde, al salir del hospital sabr\u00e1 que cuatro balazos<strong>\u00a0<\/strong>lo alcanzaron, no es la primera vez que llega al hospital con herida de bala, pero en ese momento toma la decisi\u00f3n de que ser\u00e1 la \u00faltima, ahora tiene una ni\u00f1a peque\u00f1a. Tiene que irse de ah\u00ed y entre m\u00e1s lejos se vaya mejor.<\/p>\n<p>\u2013Me pegaron estos tiros un quince de noviembre, mi hija cumple a\u00f1os el dieciocho y yo ten\u00eda todo acomodado para hacerle su fiestica. Cuando ca\u00ed al piso pensaba en la ni\u00f1a. No le pude celebrar los cumplea\u00f1os y no le he podido celebrar un cumplea\u00f1os en paz mano. En Puerto Tejada no se puede vivir bien, la guerra es cuadra por cuadra, si usted un d\u00eda va para all\u00e1 y no hay balas todo mundo le dice que juegue a la loter\u00eda, o sea que tiene suerte, porque es raro un d\u00eda en que no haya bala.<\/p>\n<p>Kevin lleva puesta una gorra morada de los Yankees y, como la mayor\u00eda de los migrantes a nuestro alrededor, calza unas botas de hule. El viaje inici\u00f3 al alba, salimos de Las Tecas, una especie de resguardo en el que una organizaci\u00f3n social de nombre Fundaci\u00f3n Nueva Luz del Dari\u00e9n, va reuniendo a los migrantes que desembarcan de las lanchas de motor que los transportan desde Antioquia hasta el Choc\u00f3. Ah\u00ed, una vez pagados los 150 d\u00f3lares que les cobran por la traves\u00eda, a veces centenas y a veces miles de migrantes pernoctan antes de adentrarse al Tap\u00f3n del Dari\u00e9n, una masa de selva que sirve como frontera natural entre Colombia y Panam\u00e1. Tras bambalinas, el grupo criminal que controla el acceso y tr\u00e1nsito por la selva del lado colombiano, el Clan del Golfo, se queda un porcentaje del dinero recaudado. Seg\u00fan informes de las autoridades paname\u00f1as, desde en enero y hasta septiembre del presente a\u00f1o, alrededor de 350 mil migrantes han pasado por esta selva con rumbo al norte del continente, siendo de origen venezolano m\u00e1s de la mitad de ellos. Ante la imposibilidad de bienvenida en aeropuertos y aduanas, los migrantes optan por atravesar caminando esta selva inmensa en la que la amenaza de bandidaje, animales y bichos ponzo\u00f1osos, sed, hambre, y peligrosas crecientes de r\u00edos, se cobra la vida de incontables caminantes. Incontables no solo por ser alto el n\u00famero, sino porque la mayor\u00eda de los cuerpos quedan sepultados en el lodo y olvidados bajo la corriente de sus r\u00edos.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133139\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932809_Darien-7_web-1200x801.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932809_Darien-7_web-1200x801.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932809_Darien-7_web-450x300.jpg 450w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932809_Darien-7_web-768x512.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932809_Darien-7_web-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932809_Darien-7_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133138\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932807_Darien-5_web-1200x801.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932807_Darien-5_web-1200x801.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932807_Darien-5_web-450x300.jpg 450w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932807_Darien-5_web-768x512.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932807_Darien-5_web-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932807_Darien-5_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Migrantes de distintas nacionalidades, principalmente de Venezuela, Hait\u00ed y Ecuador, contin\u00faan su tr\u00e1nsito hacia el norte del continente atravesando la selva que divide Colombia y Panam\u00e1, conocida como \u00abTap\u00f3n del Dari\u00e9n\u00bb. Fotos: Pedro Anza \/ Cuartoscuro<\/p>\n<\/figcaption><\/figure>\n<p>Antes de decidirse a cruzar el Dari\u00e9n con Nueva York en la mira, Kevin se traz\u00f3 Espa\u00f1a como destino, una t\u00eda le hab\u00eda ofrecido recibirlo en casa mientras se establec\u00eda econ\u00f3micamente. Dos veces pis\u00f3 territorio espa\u00f1ol, pero las dos veces, apenas bajar del avi\u00f3n, fue devuelto a Colombia. Las revisiones en el Aeropuerto Adolfo Su\u00e1rez Madrid-Barajas fueron minuciosas, los guardias aduanales lo miraban suspicaces. La primera fue en abril de 2021, en aquella ocasi\u00f3n no logr\u00f3 pasar el primer filtro aduanal. Volvi\u00f3 a intentarlo un a\u00f1o despu\u00e9s para correr con la misma suerte, aunque ahora, despu\u00e9s de una revisi\u00f3n a sus tenis para ver si no escond\u00eda nada prohibido en las suelas, avanz\u00f3 esperanzado hacia otro filtro.<\/p>\n<p><em>\u201c\u00a1Ah! Entonces vienes a conocer el estadio del Real Madrid, el Bernab\u00e9u?, Muy bien. \u00a1El mismo cuento de todos!\u201d<\/em><\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a Colombia desmoralizado pero sin perder la esperanza de atravesar exitosamente una frontera.<\/p>\n<p>\u2013Los polic\u00edas se re\u00edan del cuento del Real Madrid y me devolvieron otra vez. A\u00fan sigo pagando esa vuelta a mi cuchita, parce.<\/p>\n<p>Estamos sentados en un tronco a la mitad de una pendiente muy inclinada, la \u00faltima y m\u00e1s pronunciada antes de llegar al cuarto campamento dispuesto por la organizaci\u00f3n que controla el paso por la selva. Llevamos buen ritmo. Mientras descansamos vemos a nuestro alrededor los rostros exhaustos del resto del grupo de ochocientos migrantes que salieron al amanecer, escalando como pueden las interminables laderas. Una mariposa azul revolotea insistente alrededor de un charco en el lodo como si se asomara, vanidosa, para contemplar su belleza.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 decidiste irte de Colombia, por la violencia en tu regi\u00f3n o por trabajo?<\/p>\n<p>-Las dos parce, uff mano, no alcanza, he intentado ya salir adelante de muchas formas. \u00a1Pero no!, mucho sufrimiento. Usted trabaja y paga el arriendito y la comida, pero nunca ahorra nada. Pero lo que me ten\u00eda con la urgencia de salir del pa\u00eds es la violencia, mano. Primero me fui a Cali, pero en Cali es la misma pel\u00edcula,\u00a0<em>brother<\/em>. Puerto Tejada es un pueblo muy peque\u00f1o pero los que lo mueven son gente grande que est\u00e1n regadas en todo Colombia, entonces de nada sirve a usted moverse de Puerto Tejada a Cali porque ah\u00ed tambi\u00e9n est\u00e1n.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQui\u00e9nes?<\/p>\n<p>-En Puerto Tejada se mueven las pandillas y son apoyados por grupos al margen de la ley. Cada una tiene su diferente patrocinador. Por ejemplo, est\u00e1n los elenos (ELN) y las FARC, esas son dos organizaciones que siempre est\u00e1n peleando y cada uno coge a un grupo de all\u00e1. Cuando la voz viene, desde arriba, la gente se mata entre s\u00ed. Por nada, mano, nadie tiene nada en contra de nadie. Se matan entre vecinos y gente con la que uno creci\u00f3. A uno le dicen:\u00a0<em>m\u00e9tete a esta pandilla, te vas a ganar 700 mil mensual sin hacer nada, solo de vez en cuando toca que hagas un da\u00f1o por ah\u00ed<\/em>. Pero entonces el otro grupo se da cuenta y tambi\u00e9n le ofrecen a usted algo. Entonces viene la pregunta, y siempre es la misma pregunta: \u00bf<em>blanco o negro? Mijo<\/em>. La respuesta m\u00eda fue\u00a0<em>gris<\/em>, ese fue el error, por eso me toc\u00f3 irme del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Unos meses despu\u00e9s de haber sido devuelto de Espa\u00f1a, Kevin se enter\u00f3 que su prima, quien viv\u00eda desde ni\u00f1a en Ecuador, emprender\u00eda el viaje por la selva hacia Estados Unidos junto con su esposo y su hija, ambos ecuatorianos. La violencia que comenzaba a azotar el Ecuador, as\u00ed como las cuantiosas cantidades que los grupos del crimen organizado cobran como cuotas o \u201cvacunas\u201d a los comercios y peque\u00f1as empresas, hab\u00eda llevado a miles de ecuatorianos a abandonar su tierra y emprender el viaje al norte por la selva.<\/p>\n<p>-Le toc\u00f3 cerrar el negocio en Ecuador, por las vacunas, era mucho dinero el que les ped\u00edan, mano. Ella ya conoc\u00eda mi problem\u00e1tica y me invit\u00f3. Y claro, parce, de una me vine. Es la misma maricada parce, Ecuador, Colombia, Venezuela, t\u00fa sabes, en todos lados est\u00e1<em>\u00a0la pel\u00edcula<\/em>, y si no est\u00e1s\u00a0<em>en la pel\u00edcula<\/em>\u00a0te comen.<\/p>\n<p>Hastiada de tanto mirarse, la mariposa emprende su vuelo y se pierde en el cielo. Una mujer quechua de origen ecuatoriano pasa a nuestro lado andando con firmeza, tiene un ni\u00f1o en el rebozo, y camina con sandalias y mirada seria. Hace unas horas intent\u00e9 saber m\u00e1s acerca de ella, pero al acercarme descubr\u00ed que su espa\u00f1ol era escaso. En el grupo vienen ni\u00f1os, adultos y hasta mascotas. En los \u00faltimos meses, el promedio de personas que cruzan por la selva est\u00e1 entre los mil 500 y los 3 mil diarios. M\u00e1s del cincuenta por ciento son venezolanos, le siguen los ecuatorianos (13%), haitianos (11%) y colombianos (3%). El resto es un mosaico de nacionalidades, etnias y culturas: India, Cuba, Nepal, China, Brasil, Togo, Ghana, y un largo etc\u00e9tera.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133143\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932813_Darien-11_web-1200x776.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932813_Darien-11_web-1200x776.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932813_Darien-11_web-464x300.jpg 464w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932813_Darien-11_web-768x496.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932813_Darien-11_web-1536x993.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932813_Darien-11_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"776\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133140\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932810_Darien-8_web-1200x801.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932810_Darien-8_web-1200x801.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932810_Darien-8_web-450x300.jpg 450w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932810_Darien-8_web-768x512.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932810_Darien-8_web-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932810_Darien-8_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133141\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932812_Darien-10_web-1200x828.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932812_Darien-10_web-1200x828.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932812_Darien-10_web-435x300.jpg 435w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932812_Darien-10_web-768x530.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932812_Darien-10_web-1536x1060.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/932812_Darien-10_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"828\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Migrantes de distintas nacionalidades, principalmente de Venezuela, Hait\u00ed y Ecuador, contin\u00faan su tr\u00e1nsito hacia el norte del continente atravesando la selva que divide Colombia y Panam\u00e1, conocida como \u00abTap\u00f3n del Dari\u00e9n\u00bb. Fotos: Pedro Anza \/ Cuartoscuro<\/p>\n<\/figcaption><\/figure>\n<p>A lo lejos, en una peque\u00f1a planicie entre pendientes, avanza la prima de Kevin cargando en hombros a la ni\u00f1a, y un poco m\u00e1s atr\u00e1s, haciendo un esfuerzo inhumano, su esposo, un hombre inmenso y barb\u00f3n con camisa de tirantes, jadea mirando el suelo apoyado sobre sus rodillas. Aunque no es demasiado alto, calculo que pesar\u00e1 por lo menos 110 kilos. Dos d\u00edas despu\u00e9s, sabr\u00e9 m\u00e1s tarde, la dejar\u00e1 abandonada a su suerte con la ni\u00f1a en Panam\u00e1 y \u00e9l tomar\u00e1 otra ruta. En el grupo viene tambi\u00e9n un se\u00f1or en muletas al que le falta una pierna, dejamos de verlo hace algunas horas, qued\u00f3 rezagado entre los \u00faltimos caminantes; un joven cargador colombiano parte del equipo de gu\u00edas de la organizaci\u00f3n, se hab\u00eda ofrecido para asistirlo voluntariamente hasta la frontera con Panam\u00e1. Nos preguntamos, quiz\u00e1 todos lo hagan, c\u00f3mo podr\u00e1 soportar el suplicio de la traves\u00eda completa, la cual apenas inicia y ya ha mancillado la entereza de m\u00e1s de uno. D\u00edas despu\u00e9s nos enteraremos que no logr\u00f3 soportarlo, como nos enteraremos que un par m\u00e1s del grupo tampoco sali\u00f3 vivo de la selva, o si lo hicieron, fue hacia un destino desconocido. Al inicio del camino el entusiasmo era evidente en los rostros \u00e1vidos de avanzar en su camino hacia \u201cLa USA\u201d -Estados Unidos-, un lugar m\u00edtico y lejano, una especie de olimpo terrenal, horizonte paradisiaco que tiene al d\u00f3lar como valor de cambio y en el que los pesares que acarrea la realidad humana se disuelven s\u00fabitamente. Pero la selva mostr\u00f3 r\u00e1pidamente a los viajeros la distancia que separaba su reci\u00e9n comenzado viacrucis del sue\u00f1o americano. Reticentes al inicio a aceptar las solicitudes de los gu\u00edas y cargadores,\u00a0<em>sherpas<\/em>\u00a0de la selva colombiana, que a cambio de negociables tarifas de cuarenta a cien d\u00f3lares ofrec\u00edan sus servicios para llevar sus mochilas o cargar a sus hijos, atrapados ahora en el est\u00f3mago fangoso del Dari\u00e9n, cansados, casi rendidos, mujeres y hombres cambiaban por dicho servicio el poco dinero que a\u00fan conservaban o no demoraban en deshacerse de todo lo que no fuera imprescindible, lo que en la selva quiere decir deshacerse de todo o casi todo, conservando a veces \u00fanicamente el agua y escazas prendas. Los migrantes van dejando tirada gran parte de la ropa, mochilas, zapatos, biberones y dem\u00e1s aditamentos que consideraron esenciales al partir temprano en la ma\u00f1ana. Tras el \u00e9xodo humano va form\u00e1ndose un camino de basura.<\/p>\n<p>Mientras tomamos un breve descanso, Kevin mira sonriente en la pantalla de su celular un video que grab\u00f3 la tarde antes de dejar Cali e iniciar el viaje. En \u00e9l se ve a un muchacho alegre, cantando y saltando con un grupo de amigos al un\u00edsono con el resto de hinchas en el Estadio Ol\u00edmpico Pascual Guerrero. Su equipo, el Am\u00e9rica, derrotaba al Deportivo Cali 5 a 2. El video fue tomado apenas hace unos d\u00edas, y la diferencia entre el joven de la pantalla y el que est\u00e1 sentado frente a mi es notable. El del video es un muchacho festivo, airoso y ali\u00f1ado, cobijado por el canto de un estadio y el afecto de sus amigos, lejos a\u00fan de ser tragado por las fauces humedecidas del Dari\u00e9n y arrojado al incierto camino de fango, bandoleros y serpientes que lo espera al interior de la selva.<\/p>\n<p>Al caer la tarde la mayor\u00eda de los migrantes del grupo que sali\u00f3 de las Tecas agota los \u00faltimos pedazos de la selva colombiana. Algunos m\u00e1s \u00e1giles estar\u00e1n ya adentr\u00e1ndose en las profundidades de la parte paname\u00f1a, otros, los menos aptos para sus veredas, vienen desperdigados, solitarios o en peque\u00f1os grupos, algunos kil\u00f3metros atr\u00e1s. A\u00fan no se esconde el sol pero el azote de sus rayos al colarse por la espesura del cielo selv\u00e1tico es menos severo. Una pareja de venezolanos vacila con un chino. R\u00eden y le hacen se\u00f1as para que se siente, intentan descifrar si desea descansar y compartir con ellos unas galletas y una lata de at\u00fan. Ante la imposibilidad de pronunciar su verdadero nombre lo han bautizado como \u201cChan\u201d. Aunque no son los \u00fanicos asi\u00e1ticos en los caminos cosmopolitas del Dari\u00e9n, a diferencia del pu\u00f1ado de nepal\u00edes y del grupo de j\u00f3venes de Sri Lanka, Chan, junto a su esposa y sus dos hijos, viajan solos y su ingl\u00e9s no es solo pobre sino inexistente. La pareja ayuda a Chan y a sus hijos con una traducci\u00f3n rudimentaria que consiste en gesticular y mover las manos y cabeza para indicar hambre, cansancio, afirmaci\u00f3n o negaci\u00f3n y gastar de vez en cuando una broma a la que Chan y su esposa responder\u00e1n de manera cort\u00e9s con peque\u00f1as risas desorientadas. Nos cuenta que lo conoci\u00f3 tres d\u00edas atr\u00e1s en Necocl\u00ed mientras esperaban en el muelle para comprar los boletos de la lancha hacia Acand\u00ed. Le dio pena dejarlo solo pues se percat\u00f3 de que Chan era v\u00edctima de todo tipo de abusos, estafas y bromas de mal gusto. Desde entonces viajan en grupo.<\/p>\n<p>Mientras descansamos, los hijos de Chan brincan ligeros y juguetones sobre los enlodados mont\u00edculos, gritan y r\u00eden entre los adultos que toman bocanadas de aire rendidos en el suelo. Su inocencia inmaculada parece salvarlos de la angustia reflejada en el rostro de sus padres, no estar enterados de los peligros que acechan el camino, sobre todo en la parte paname\u00f1a de la traves\u00eda, los sit\u00faa en una ruta diferente a la que atraviesan los mayores a su alrededor, la selva es para ellos una aventura retadora, una extra\u00f1a vacaci\u00f3n familiar. Al menos espero que as\u00ed sea mientras los observo desde unos metros m\u00e1s arriba correteando \u00e1giles de un lado al otro.<\/p>\n<p>Un venezolano bonach\u00f3n con quien iniciamos la ruta avanza dicharachero cargando su mochila y la de una joven dominicana, igual de alegre, que viaja sola y que camina con \u00e9l compartiendo su entusiasmo caribe\u00f1o. Al vernos, se acerca y le da una palmada amistosa a Kevin en la espalda.<\/p>\n<p>\u2013Vamos, marico, \u00bfc\u00f3mo le gusta echar cuento no? Lev\u00e1ntate, negro, que ya se ve la Estatua de la Libertad ah\u00ed atr\u00e1s, huev\u00f3n. \u00a1Arriba todos!<\/p>\n<p>Nos levantamos, hay que continuar la caminata. Avanzamos el \u00faltimo trecho del Dari\u00e9n colombiano, y alcanzamos la cima de la vertiginosa loma. Ya pisamos territorio paname\u00f1o. Los gu\u00edas y cargadores colombianos comienzan a replegarse, tienen miedo de que la Senafront, la polic\u00eda migratoria paname\u00f1a, los encuentre. Recientemente dos gu\u00edas colombianos fueron capturados y hoy est\u00e1n presos en Panam\u00e1, ninguno quiere aventurarse m\u00e1s de un par de metros en el pa\u00eds vecino. Me despido de Kevin, su prima, y su sobrina. Los veo bajando la pendiente y seguir hasta perderse en la distancia. Las banderas de m\u00faltiples naciones amarradas a los \u00e1rboles anuncian la llegada a Panam\u00e1. En adelante quedar\u00e1 para los migrantes la parte m\u00e1s dura de la traves\u00eda selv\u00e1tica de m\u00e1s de 110 kil\u00f3metros que inici\u00f3 en Acand\u00ed, en el Choc\u00f3 colombiano y termina en Bajo Chiquito, un peque\u00f1o poblado paname\u00f1o. En la selva del lado de Panam\u00e1 los espera un camino tortuoso y una incertidumbre acentuada a\u00fan m\u00e1s por los relatos de conocidos y familiares que ya han cruzado: bandidos, hambre, asesinatos, violaciones, animales venenosos, panteras que acechan en la oscuridad, una intensa sed y el agua de r\u00edos llenos de cad\u00e1veres como \u00fanica posibilidad de saciarla e, incluso, la aparici\u00f3n de esp\u00edritus que hacen a uno extraviar el camino y perderse en la oscuridad impenetrable de la selva.<\/p>\n<p>Yo y el colega fotoperiodista que me acompa\u00f1a pasaremos la noche en las hamacas instaladas en el cuarto campamento. Comienza a anochecer mientras desandamos el camino en esa direcci\u00f3n. Uno de los encargados de los gu\u00edas, un joven de Medell\u00edn con una tenue cicatriz en el p\u00f3mulo y un radio en la cintura, me pide que le haga una foto, pero antes de posar se pone un pasamonta\u00f1as. Al percatarse de que soy mexicano se muestra inquieto y curioso, quiere saber si me gustan los corridos tumbados, si he estado en Culiac\u00e1n, si me s\u00e9 las canciones de Peso Pluma. Otro m\u00e1s, un mulato de ojos verde pistache y rostro severo que camina m\u00e1s adelante, mira la escena con gesto incr\u00e9dulo: \u201cUy, parce, yo que usted no me dejo sacar esas fotos, qui\u00e9n sabe que hagan con ellas estos periodistas\u201d. \u201cNo mames, son pinches mexicanos g\u00fcey, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n las morritas?, \u00d3rale, cabr\u00f3n\u201d, contesta riendo el joven antioque\u00f1o mientras se quita de nuevo el pasamonta\u00f1as.<\/p>\n<h3 class=\"wp-block-heading\">lll \u00a0Bestia<\/h3>\n<p>ESTADO DE M\u00c9XICO. \u2013 \u2013Prefiero volver a cruzar esa hijueputa selva mil veces que pasar por M\u00e9xico otra vez.<\/p>\n<p>El rumor del tren se embravece al pasar frente a la multitud, su estruendo incesante dilata unos minutos y vuelve a alejarse hasta desvanecer en el horizonte. Es el tercero que pasa en cuatro horas y, como los anteriores, su anuncio de esperanza hizo que los m\u00e1s de trescientos migrantes a la orilla del basurero se levantaran del suelo para correr presurosos hacia las v\u00edas, ansiosos de que esta vez s\u00ed se detuviera por completo. No se detuvo, su sonido fue solo una promesa, y todos regresan contrariados al amparo de las sombras escuetas que encuentran bajo los pocos arboles del descampado. Ya son las tres de la tarde, pero el sol sigue ardiendo aferr\u00e1ndose a su cenit.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133234\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tren-20-1200x801.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 840px) 100vw, 840px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tren-20-1200x801.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tren-20-449x300.jpg 449w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tren-20-768x513.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tren-20-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Tren-20-2048x1367.jpg 2048w\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"560\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133235\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/944740_Migrantes-Tren-Hidalgo-4_impreso-1200x801.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/944740_Migrantes-Tren-Hidalgo-4_impreso-1200x801.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/944740_Migrantes-Tren-Hidalgo-4_impreso-449x300.jpg 449w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/944740_Migrantes-Tren-Hidalgo-4_impreso-768x513.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/944740_Migrantes-Tren-Hidalgo-4_impreso-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/944740_Migrantes-Tren-Hidalgo-4_impreso-2048x1367.jpg 2048w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">En los \u00faltimos meses se ha registrado un incremento en el flujo migratorio en el pa\u00eds Fotos: Pedro Anza<\/p>\n<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u2013Esa selva usted la cruza en tres d\u00edas. Pero M\u00e9xico no, parce, en todos lados le roban la plata a uno. Los polic\u00edas de Oaxaca, marico, \u00a1no!, ni en Guatemala lo joden a uno as\u00ed.<\/p>\n<p>A lo mucho habr\u00e1 cumplido 13 a\u00f1os y todav\u00eda tiene voz de ni\u00f1o, pero act\u00faa con la seguridad y la soltura de un adulto. Se llama Luis, es venezolano y viaja \u00fanicamente con su abuela, con quien migr\u00f3 originalmente a Barranquilla en donde vivieron dos a\u00f1os, ella trabajando en la cocina de un restaurante, \u00e9l asistiendo en un taller mec\u00e1nico. Nada m\u00e1s llegar a Chicago, Luis planea ahorrar dinero para montar una barber\u00eda y comprarse una moto y un IPhone nuevo.<\/p>\n<p>Repite, quiz\u00e1 con verdadera convicci\u00f3n, lo que se escucha en boca de la mayor\u00eda de los migrantes que esperan el tren: que M\u00e9xico es m\u00e1s duro que el Dari\u00e9n, que a partir de Guatemala, la traves\u00eda, en su extensi\u00f3n y en las dificultades de tr\u00e1nsito, es un reto mayor que llegar de Colombia a Panam\u00e1.<\/p>\n<p>Aunque no es el m\u00e9todo elegido por todos, gran parte de los migrantes que pasan por M\u00e9xico opta por ingresar a Estados Unidos utilizando la CBP One, una aplicaci\u00f3n m\u00f3vil que funciona como un portal a trav\u00e9s del cual solicitan una cita con la Oficina de Aduanas y Protecci\u00f3n Fronteriza de Estados Unidos. A partir de esta cita, las autoridades eval\u00faan si los solicitantes son candidatos a ser inscrito en procedimientos de inmigraci\u00f3n regularizada al interior de sus fronteras. Sin embargo, los criterios de evaluaci\u00f3n y los tiempos de espera de las citas son inciertos, por lo que muchos optan por entregarse a los elementos de la patrulla fronteriza en distintos puntos de la frontera, esperando de esta manera agilizar el proceso de la aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estamos sentados sobre las v\u00edas, Luis, yo, dos j\u00f3venes venezolanos, una pareja de salvadore\u00f1os, una ecuatoriana muy silenciosa con sus cuatro hijos, tres ni\u00f1as y un ni\u00f1o, y un hombre tuerto de unos 50 a\u00f1os que acaba de acercarse y que aprovecha las pausas en la conversaci\u00f3n para pedirme dinero. Nos rodea una peque\u00f1a pandilla de ni\u00f1os migrantes que han hecho de Luis su l\u00edder. A lo lejos, las monjas del albergue del Buen Samaritano reanudan la repartici\u00f3n de tortas que se hab\u00eda suspendido por la aparici\u00f3n del tren y vuelva a formarse una larga fila en la camioneta blanca. Al ver que de nuevo se forma la fila, Luis da instrucciones a uno de los ni\u00f1os de su pandilla, quien asiente entusiasta con una sonrisa maliciosa, llena de mocos, y avanza dando brincos hacia la multitud.<\/p>\n<p>\u2013No s\u00e9 si sea cierto o no, pero yo y mi abuela nos vamos a entregar por Piedras Negras, dicen que por Ciudad Ju\u00e1rez est\u00e1n deportando, \u00bfusted no sabe?<\/p>\n<p>\u2013Es incierto, el flujo no es fijo, hay a quienes deportan y otros a los que dejan entrar, no te puedo decir. Podr\u00eda recomendarte que esperes en un albergue mientras haces tu aplicaci\u00f3n, creo que es menos riesgoso, pero puede que se entreguen y les salga mejor. Creo que tienes buen instinto, s\u00edguelo.<\/p>\n<p>\u2013No, marico, vamos a entregarnos, eso de la aplicaci\u00f3n toma mucho tiempo. Es la suerte de cada uno, a unos les dan la cita a la primera, otros toca esperar meses. Pa qu\u00e9, mejor nos entregamos. M\u00e9xico es jodido, la migraci\u00f3n pone mucho problema. M\u00e9xico es m\u00e1s jodido \u00bfoy\u00f3? M\u00e1s que la selva.<\/p>\n<p>\u2013Bueno, la selva la cruzas r\u00e1pido, y a tu abuela y a ti les fue bien, tal vez por eso te parece que M\u00e9xico es m\u00e1s duro.<\/p>\n<p>\u2013No, marico, en M\u00e9xico le ponen a uno muchas trabas, no lo dejan avanzar, hay que estarse escondiendo, lo para a uno migraci\u00f3n y lo devuelve para Chiapas, lo para a uno la polic\u00eda y le saca la plata. Y luego los secuestros, gracias a Dios nosotros bien con eso, pero a muchos ya les toc\u00f3.<\/p>\n<p>Excepto el tuerto, que mira con reproche a Luis, el resto de los migrantes asiente.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfMarico? No le hable as\u00ed al se\u00f1or periodista, chamo, tenga respeto, que no ve que usted est\u00e1 en pa\u00eds ajeno, huev\u00f3n.<\/p>\n<p>Solamente escuchar las palabras del tuerto, Luis mira a la mujer ecuatoriana y aprieta el ojo derecho constri\u00f1endo el resto de sus facciones burlonamente.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfConoces a Popeye?<\/p>\n<p>Todos en el grupo r\u00eden y el hombre se aleja maldiciendo al l\u00edder de la parvada infantil. El ni\u00f1o que Luis envi\u00f3 por provisiones regresa con una torta y entrega a Luis un cart\u00f3n de leche.<\/p>\n<p>No hay avistamiento del tren ni nubes en el cielo, solo un paisaje polvoso y amarillento poblado de seres que esperan. Conscientes de los peligros aparejados con subirse al tren, no todos los migrantes que cruzan por M\u00e9xico en su camino a Estados Unidos y Canad\u00e1 eligen este modo de viaje. Me percato, por ejemplo, de que no hay haitianos entre la multitud. Asumiendo el riesgo de los retenes, la mayor\u00eda de los haitianos optan por viajar en autobuses con pocas paradas entre Tapachula y Tijuana, ciudades ambas donde una comunidad fuerte de sus coterr\u00e1neos se ha formado, otros tantos viajan en autobuses a Piedras Negras o Ciudad Ju\u00e1rez.<\/p>\n<p>\u2013No he visto ni un haitiano en el tren en los cuatro d\u00edas que he venido.<\/p>\n<p>-Si mira, ah\u00ed hay dos<\/p>\n<p>Luis se\u00f1ala a dos hombres negros sentados a unos veinte metros de nosotros.<\/p>\n<p>\u2013No son haitianos, ellos son de Angola.<\/p>\n<p>\u2013Es lo mismo<\/p>\n<p>Todos vuelven a re\u00edr.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133147\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/949994_Migrantes-en-el-Tren-de-Ciudad-Juarez-6_web-1200x801.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/949994_Migrantes-en-el-Tren-de-Ciudad-Juarez-6_web-1200x801.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/949994_Migrantes-en-el-Tren-de-Ciudad-Juarez-6_web-450x300.jpg 450w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/949994_Migrantes-en-el-Tren-de-Ciudad-Juarez-6_web-768x512.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/949994_Migrantes-en-el-Tren-de-Ciudad-Juarez-6_web-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/949994_Migrantes-en-el-Tren-de-Ciudad-Juarez-6_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" \/><\/figure>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133148\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950005_Lllegan-Migrantes-5_web-1200x801.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950005_Lllegan-Migrantes-5_web-1200x801.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950005_Lllegan-Migrantes-5_web-450x300.jpg 450w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950005_Lllegan-Migrantes-5_web-768x512.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950005_Lllegan-Migrantes-5_web-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950005_Lllegan-Migrantes-5_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Miles de migrantes llegan a Ciudad Ju\u00e1rez, en la frontera norte de \u00b4M\u00e9xico en busca de cruzar la frontera y llegar a los Estados Unidos. Algunos han viajado por meses. Fotos: Pedro Anza \/ Cuartoscuro<\/p>\n<\/figcaption><\/figure>\n<p>Tras haber lanzado su gracia, Luis y sus subordinados salen corriendo hacia la multitud. Quiz\u00e1 detectando la oportunidad de otra travesura.<\/p>\n<p>Me acerco con la mujer ecuatoriana. Se llama Carmen, hace dos meses sali\u00f3 de Quito y su traves\u00eda por la selva, a diferencia de la de Luis, no qued\u00f3 sin manchas. En Quito se dedicaba a la venta de productos naturales, remedios y medicinas herbales que consegu\u00eda en un poblado de Sucumb\u00edos, la regi\u00f3n de Ecuador de donde es originaria.<\/p>\n<p>\u2013All\u00e1 estamos colapsados, mucha delincuencia. Piden dinero diario, nosotros antes gan\u00e1bamos 10 d\u00f3lares al d\u00eda y ahora como le piden dinero al negocio nos quieren pagar solo la mitad, 5 d\u00f3lares. Y es diario que hay que pagar vacuna.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfVacuna?<\/p>\n<p>\u2013Es la extorsi\u00f3n que piden, si no la pagas te matan o se llevan a uno de tus hijos. Antes Ecuador era muy tranquilo, pero desde que empezaron a llegar los venezolanos cambi\u00f3. No hay seguridad, la muerte es gratis, no vale nada la vida. Yo soy una mujer sola, \u00bfqu\u00e9 iba a hacer?, por ese motivo pens\u00e9 en migrar con mis hijos, el pap\u00e1 de mis hijos es discapacitado y tengo separada de \u00e9l desde hace muchos a\u00f1os, y el pap\u00e1 de los dos chiquitos es de Quito pero no s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1, no me ayuda. Me enter\u00e9 que se cas\u00f3 y yo tom\u00e9 mi rumbo con mis hijos.<\/p>\n<p>Se le nota fatigada, magullada por una larga lista de tristezas. Cuando habla no mira a los ojos y sus pupilas se mueven veloces como si intentaran descifrar en el \u00e9ter una respuesta a lo que la aqueja.<\/p>\n<p>\u2013Cruc\u00e9 de Ecuador a Colombia por Rumichaca, ah\u00ed nos extorsionaron los polic\u00edas porque la ni\u00f1a peque\u00f1a no ten\u00eda autorizaci\u00f3n del pap\u00e1, me ped\u00edan 200 d\u00f3lares, tuve que pagar. En Necocl\u00ed pagamos la lancha, 350 d\u00f3lares por cabeza, solo la ni\u00f1a peque\u00f1a pag\u00f3 50 d\u00f3lares, eso pagamos para que nos llevaran desde ah\u00ed hasta las banderas, hasta la frontera con Panam\u00e1. Y la selva para m\u00ed fue un infierno, hab\u00eda gente muerta, bebes muertos en la carpa, en estado de descomposici\u00f3n, hab\u00eda un ni\u00f1o que se muri\u00f3\u2026 en el r\u00edo una se\u00f1ora cay\u00f3 y se peg\u00f3 contra la roca y le aplast\u00f3 la cabecita a la beb\u00e9, se muri\u00f3 al instante. O sea, es cosa traumante que a nadie desear\u00eda que pase por ah\u00ed tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Se queda en silencio. El grupo de personas que nos rodean conversan c\u00e1lidamente y r\u00eden. A lo lejos comienza a escucharse un tren.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Ya lleg\u00f3 La Bestia!<\/p>\n<p>De nuevo todos los migrantes recogen sus pertenencias y se arremolinan nerviosos alrededor de las v\u00edas. El tren pierde velocidad: ahora si se detendr\u00e1.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-133149\" src=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950009_Lllegan-Migrantes-9_web-1200x801.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950009_Lllegan-Migrantes-9_web-1200x801.jpg 1200w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950009_Lllegan-Migrantes-9_web-450x300.jpg 450w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950009_Lllegan-Migrantes-9_web-768x512.jpg 768w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950009_Lllegan-Migrantes-9_web-1536x1025.jpg 1536w, https:\/\/piedepagina.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/950009_Lllegan-Migrantes-9_web.jpg 1920w\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">CIUDAD JU\u00c1REZ, CHIHUAHUA.- Despu\u00e9s de bajarse del tren que los trajo esta ciudad fronteriza, centenas de migrantes, en su mayor\u00eda venezolanos, sorteando en su camino el encuentro con las autoridades de migraci\u00f3n, se acercan a la barda que divide M\u00e9xico de los Estados Unidos, en donde esperan la oportunidad para atravesarla y adentrarse en el pa\u00eds del norte. FOTO: PEDRO ANZA \/CUARTOSCURO.COM<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/piedepagina.mx\/de-cauca-al-estado-de-mexico-la-violencia-en-las-rutas-migratorias\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/piedepagina.mx\/de-cauca-al-estado-de-mexico-la-violencia-en-las-rutas-migratorias\/<br \/>\n<\/a><\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Texto y fotos: Pedro Anza \/ Pie de P\u00e1gina Las rutas migratorias en Am\u00e9rica Latina est\u00e1n controladas por el crimen organizado. Sin embargo, y a\u00fan con el miedo a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.grieta.org.mx\/index.php\/2023\/11\/04\/del-cauca-al-estado-de-mexico-la-violencia-en-las-rutas-migratorias\/\" class=\"more-link\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":68062,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2798,80,16,2315,1827,86,2,83],"tags":[1395,1392,2338],"class_list":["post-68061","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-abuso-policiaco-y-tortura-en-el-estado-de-mexico","category-cintillo","category-estado-de-mexico","category-la-ninez-bajo-la-tormenta-capitalista-en-el-estado-de-mexico","category-la-ninez-en-la-tormenta-capitalista","category-migrantes","category-noticias-nacionales","category-temas-nacionales","tag-abuso-contra-migrantes","tag-migrantes-centroamericanos","tag-violencia-de-las-fuerzas-represivas","entry"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.grieta.org.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Del-Cauca-al-Estado-de-Mexico-la-violencia-en-las-rutas-migratorias.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ZJR4-hHL","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack-related-posts":[{"id":53727,"url":"https:\/\/www.grieta.org.mx\/index.php\/2020\/09\/11\/incendian-sede-de-codhem-en-ecatepec-tras-detencion-de-feministas-estado-de-mexico\/","url_meta":{"origin":68061,"position":0},"title":"Incendian 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