La Vicente Guerrero, en pie de guerra (Oaxaca)

Ivonne Mateo, NVI Noticias

Entre la basura y el miedo, es la definición de lo que sienten los habitantes de la agencia municipal Vicente Guerrero de Zaachila. “La cosa está tensa. Lo menos queremos es más violencia”, señalan los vecinos en un recorrido diurno realizado por NOTICIAS.

Un mes después del enfrentamiento entre habitantes de esta agencia con integrantes del Frente Popular 14 de Junio por los accesos al poblado, los colonos están en alerta permanente; dominados por la obligación de proteger a sus familias, discuten estrategias para construir un propio código de justicia en su territorio, pues el temor de que la violencia vuelva es persistente y genera paranoia social, por eso advierten que su lucha contra la delincuencia no ha terminado.

Incumplen con patrullajes

En el acuerdo firmado hace 36 días con el gobernador del Estado, Alejandro Murat, se prometió seguridad permanente en la zona, con 20 patrullas que brindarían vigilancia, pero todo quedó en promesas; los ciudadanos se quejan y dicen que apenas ven ocho camionetas que patrullan sus calles.

“Se escuchan balazos”, “Ya se echaron a uno”, “¿Quién está en la guardia?”, “¿Alguna novedad compañeros?”, mencionan reiteradamente los colonos que el pasado 3 de junio expulsaron de la agencia al grupo y a Francisco Martínez, alias Don Panchito, dirigente del Frente Popular 14 de Junio, suerte que también corrieron decenas de simpatizantes a quienes tacharon de asesinos, violadores y ladrones.

Colonia fantasma

Desde la entrada de la colonia Los Casahuates se observa un panorama fantasmagórico; hay restos de casas quemadas por colonos,durante el día de la reyerta; los destrozos se llevaron a cabo con el afán de expulsar de la agencia a toda persona que tuviera relación con la organización social a la que achacaron todos los males.

Los vecinos se quejan del incumplimiento gubernamental, pues, a un mes de firmar el acuerdo en el que se comprometieron limpiar aquellos terrenos, nada cambió.

“Nosotros acabamos de limpiar la veredas dónde hay hierba, nos organizamos y lo hicimos, porque luego no podemos ver bien si anda alguien aquí. Hemos tenido asambleas y ya quedamos que nosotros vamos a tener que limpiar todo, el gobierno no ha hecho nada”, reclama una mujer que hunde su mirada en el cascarón de cinco casas y un automóvil, a todo ello prendieron fuego.

“Creo que a veces los de la 14 de junio entran por las noches, se escucha ruido. Creemos que todavía vive un líder, pero no se deja ver. La cosa está tensa. Lo que menos queremos es más violencia.”

Los habitantes de la agencia Vicente Guerrero establecieron rudimentarios canales de comunicación para mantenerse siempre en contacto y eso les permite unirse cada vez que se presenta una posible amenaza a la tranquilidad; aunque han desaparecido algunos filtros para controlar la entrada de personas ajenas a la zona, permanecen atentos de los rostros desconocidos que por allí transiten.

“Aquí ya nos pusimos de acuerdo las 13 colonias. No vamos a permitir que siga la delincuencia, no vamos a albergar a más rateros, vándalos, grafiteros ni borrachos”, advierte Jerónimo, colono de la González Guardado.

Vigilancia ciudadana

Los habitantes saben que existe la posibilidad de que vuelvan los maleantes y se declaran decididos a erradicar todo acto delictivo dentro de su área, señalan que han sostenido reuniones con los agentes municipales y jefes de sectores, en las que se discuten estrategias para resguardar las colonias, y de ahí emanó la intención de conformar una policía ciudadana.

“Tal parece que nos quieren dejar solos, pues yo digo, que lo hagan. El gobierno prometió un módulo de policía, reuniones de seguimiento, limpia de los terrenos que ocupó esa gente. La verdad es que entre nosotros nos hemos tenido que organizar y lo vamos a seguir haciendo”, aseveró Lorenzo, quien estuvo presente en el enfrentamiento un mes atrás.

Aunque los habitantes de la agencia se oponen al regreso de las familias desplazadas de la 14 de Junio, la cuales se refugiaron en el zócalo de la capital, hay quienes señalan como un acto de egoísmo el haberles quemado sus propiedades e impedirles volver.

“Después de todo, ellos no tienen la culpa. Compraron los terrenos a esos delincuentes pero muchos no eran parte de ellos, son víctimas como nosotros y no tienen por qué dormir en las calles. ¿Qué vida están llevando?”, lamentó una madre de familia de la agencia.

Poco a poco, el tejido social de esta comunidad se va fragmentando, incluso hay quienes señalan que aquellos habitantes que se muestran a favor de permitir el regreso de los expulsados, tienen nexos con el Frente Popular 14 de Junio, y aseguran que entre ellos también se tienen que cuidar.

Han transcurrido 44 días del conflicto, mes y medio desde que corrieron a lo que consideraban una amenaza para la paz social, pero la sombra de esta organización ahora se convirtió en paranoia que tiene en vilo a quienes habitan en la ignominia.

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